Hunger strike in Cuba
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    El calvario de las prisiones cubanas

    Publicado el sábado, 03.13.10
    El calvario de las prisiones cubanas
    By PEDRO CORZO

    La prisión es agobiante bajo cualquier , pero cuando se cumple
    cárcel en condiciones como las que caracterizan al régimen cubano se
    transita en la angustia. La familia tiene que estar muy unida para
    sobrevivir. Los amigos son reprimidos por las fuerzas policiales, e
    intimidados por las sociales.

    El prisionero tiene que poseer unas reservas morales muy fuertes para
    soportar el aislamiento, donde se hace real la vieja expresión de la
    muerte en vida. Las comunicaciones con el mundo exterior son escasas y
    controladas por las autoridades.

    Una huelga de hambre en una prisión totalitaria es una acción dramática
    que puede fácilmente concluir en tragedia. Una elección muy peligrosa en
    cualquier situación, es posiblemente catastrófica cuando tiene lugar en
    un estado donde no hay opinión pública, donde las denuncias al interior
    del país no pasan de ser un heroico susurro.

    La solidaridad con el desafecto implica peligros. Represión, pérdida de
    empleos. Marginación. El respaldo a un huelguista implica pasar al bando
    de los reprimidos, de los odiados. Se conoce sólo lo que el gobierno
    quiere, se comenta en público lo que las autoridades permiten y la
    versión oficial, si es que existe, se sustenta en el descrédito del
    huelguista.

    El mundo no conocía lo que ocurría en las prisiones cubanas, pero ya la
    dictadura no puede esconder sus sucios secretos. El monopolio que ejerce
    sobre la información tiene fisuras, y al fin las personas han empezado a
    ver y escuchar lo que ocurre en la isla.

    Una huelga de hambre bajo el castrismo puede ser fatal en todos los
    órdenes: se puede morir, quedar inválido, lisiado de por vida o lo que
    es peor, perder el respeto de tus compañeros si dejas el calvario antes
    que se asuma una postura en común, o tus propios amigos te lo exijan.

    Las huelgas de hambre son un instrumento de protesta, una estrategia,
    una acción para llamar la atención. Sin , pueden convertirse en
    el último combate de la existencia por una decisión consciente o
    simplemente porque tu cuerpo no soportó la fatiga.

    También hay quienes hacen una huelga de hambre con la intención precisa
    de echar la batalla final. De darlo todo por sus convicciones. Pedro
    Luis fue uno de ellos. En su última huelga no quiso informar a
    las autoridades. Escogió su manera de morir.

    El heroísmo de Tamayo, su férrea voluntad, las muchas
    huelgas que realizó, también parecen indicar que escogió conscientemente
    la ruta de la inmolación por sus ideales. El clamor de su cuerpo ha
    conmovido al mundo y ante esas convicciones no hay dictadura que valga,
    el individuo se impone al poder.

    Todo parece indicar que ellos y muchos otros partieron a la huelga a
    sabiendas de que sería su final. Eligieron morir así. Un corajudo grito
    de silencio. Un acto de total independencia.

    Rechazar alimentos por un periodo corto de tiempo, dice Amado Rodríguez,
    29 días en huelga de hambre, exige disciplina, concentración y la
    convicción suficiente para no ceder ante los reclamos del cuerpo. Pero
    cuando la decisión se extiende y se suman los días y las debilidades, y
    sólo queda el recurso de las fuerzas morales para enfrentar las demandas
    de una humanidad que se derrumba, es cuando en verdad el huelguista se
    percata de que tiene que nutrirse de su espíritu, viajar hasta los más
    profundo de su ser para desgajarse de todo aquello que se ha vuelto
    lastre porque su objetivo en ese momento es darse a la causa,
    transformarse en la luz que marcará el derrotero de los ideales.

    Han sido muchas de 1959 a la fecha las huelgas de hambre que han
    realizado los presos en Cuba. Huelgas individuales y colectivas, como
    una en La Cabaña, en 1968, en la que se involucraron más de 800
    prisioneros políticos. Algunas huelgas incluían no beber , como la
    que relató el ya fallecido Jorge Rodríguez Muro. Fue en la cárcel de
    Remedios, la desesperación de una sed de siete días, sin atención
    médica, que obligó al enemigo a satisfacer sus demandas.

    El médico Alberto Fibla González, ex político cubano, participante
    de varias huelgas de hambre, refiere en el libro Cuba y castrismo:
    huelgas de hambre en el presidio político, de José Antonio Albertini:
    “Una huelga de hambre es un proceso terrible. Un huelguista está
    agonizando después del vigésimo día sin ingerir alimentos. El hambre es
    insoportable. Comienza con esa sensación de vacío que todos conocemos.
    [. . .] Aparecen los vómitos que deshidratan, al mismo tiempo que se
    experimenta frialdad, palidez y sudoración pegajosa. La vista merma de
    día en día y se convierte en una nube que distorsiona paredes y rejas.
    Las piernas parecen despegarse del cuerpo. [. . .] La piel se va
    aplastando contra el hueso, como si fuera a fundirse con él. Esto que
    digo no es más que el preludio obligado que conduce, si la postura se
    mantiene, a una muerte lenta y angustiosa''.

    s justo que citemos los al menos 12 prisioneros políticos cubanos que
    han perecido en huelgas de hambre: Roberto López Chávez, Luis Alvarez
    Ríos, Francisco Aguirre Vidarrueta, Carmelo Cuadra Hernández, Pedro Luis
    Boitel, Enrique García Cuevas, Olegario Charlot Spileta, José Barrios
    Pedré, Reinaldo Cordero Izquierdo, Santiago Roche Valle, Nicolás
    González Regueiro y Orlando Tamayo.

    Lamentablemente, las huelgas de hambre se han llevado a muchos
    compañeros, pero muchos más han quedado quebrantados de por vida. Pero a
    veces se aprecian más en aquellos que con un coraje ejemplar asumieron
    el derecho divino de morir a su manera, pero que por diversas razones y
    motivos sobrevivieron a su empeño de partir como querían.

    y documentalista cubano.

    PEDRO CORZO: El calvario de las prisiones cubanas – Opinión –
    ElNuevoHerald.com (13 March 2010)
    http://www.elnuevoherald.com/2010/03/13/v-fullstory/674331/pedro-corzo-el-calvario-de-las.html

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