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    En Cuba, la represión no tiene límites

    En Cuba, la represión no tiene límites
    Lunes 15 de Marzo de 2010 22:40 Mary Simón, Ginebra

    Dos años después de su excarcelación, el ex prisionero de conciencia
    Alejandro González Raga no tiene dudas de que "el régimen no merece una
    lágrima ni una víctima más ".

    Raga conversa con DIARIO DE CUBA acerca de la muerte de Orlando Zapata
    Tamayo y del recurso de huelga empleado ahora por otros disidentes y ex
    prisioneros políticos, como Guillermo Fariñas.

    "Es innegable que la muerte de Zapata ha provocado la movilización de la
    opinión pública internacional; han sido muchos los países que han
    reaccionado". Sin , "resulta muy triste que haya tenido que
    suceder esto para que exista ese despertar" de la comunidad internacional.

    Este —apresado durante la llamada de 2003—,
    quien cumplió cinco de los 14 años de privación de libertad a que fue
    sentenciado por disentir del esquema dictatorial de los hermanos Castro,
    se hallaba ayer en Ginebra, en el Palacio de las Naciones, donde sesiona
    la 13ª sesión del flamante Consejo de .

    Al CDH vino Raga con la convicción de que las denuncias sobre las
    violaciones a los derechos humanos en la isla son necesarias, aún cuando
    no tengan el eco esperado.

    Miembro del Movimiento Cristiano Liberación —desterrado a España en
    2008—, Raga fue uno de los gestores del Proyecto . Ahora tiene la
    certeza de que el régimen dejará morir a Fariñas, al igual que abandonó
    a Zapata Tamayo.

    En ese sentido, cree que habrá un antes y un después de la muerte de
    Orlando Zapata, tanto en las reacciones de los gobernantes de países
    democráticos como en la propia oposición y en el pueblo cubano. Para él,
    los gobiernos democráticos tienen el compromiso moral de exigirle al
    régimen que respete los derechos humanos y que libere también a los
    prisioneros políticos, en la actualidad unos 200.

    "La noticia [de la muerte de Zapata] ha burlado la y ha llegado
    a la población. Se les ha escapado a los censores. Y la gente dice 'pero
    cómo es posible que esto haya pasado', porque la gente sabe cómo
    funciona en Cuba la represión, como son sus mecanismos… Pero esta
    noticia ha trascendido y ha recorrido la isla. Y ahora la gente empieza
    a reaccionar de una manera distinta".

    Hay quienes se preguntan si el régimen habría empezado a cambiar… pero
    Alejandro González Raga asegura que "no, el gobierno no ha empezado a
    cambiar, el que ha empezado a cambiar es el pueblo".

    "Yo creo que el régimen no merece una lágrima ni una víctima más de
    todas las que han muerto ya. Lo de Zapata sucedió; esperemos que no
    suceda lo mismo con Fariñas, esperemos que esto sirva de ejemplo y que
    el pueblo empiece a moverse hacia la libertad, lo que en el fondo sería
    la solución para todo este asunto".

    Ante la posibilidad de más huelgas de hambre por parte de opositores,
    Raga recalca que es una opción muy difícil, por la cual él nunca optó.

    En su opinión, es un recurso que no se debe emplear, pues ninguno de los
    que están presos debería de morir. "Ahora mismo —afirma— lo que
    necesitamos es gente dispuesta, gente capaz de llevar adelante los ".

    "No recomiendo a nadie que haga una huelga de hambre, ni la estimulo, ni
    la apoyo. Entiéndase que apoyo al hermano que decida tomar cualquier
    determinación. Yo respetaré siempre ese derecho a escoger su manera de
    protestar. Ahora bien, no apruebo el que alguien se declare en huelga de
    hambre y muera por eso".

    La prisión, sus momentos más difíciles. Su libro.

    Cinco años de encierro en las prisiones de Canaleta, en Ciego de Ávila,
    en las tristemente conocidas de Kilo 8 y Kilo 7, vienen ahora a formar
    parte de un libro testimonial, de lo que este periodista independiente
    ha tenido que enfrentar para sobrevivir.

    "El momento más difícil fue la noche del encierro", asegura Alejandro
    González. "Es esa parte donde llegas a un sitio desconocido, donde no
    hay nadie que te esté esperando. Y eso no se me olvidará jamás. Siempre
    lo he dicho, ninguna experiencia en prisión es color de rosa. Todo es
    traumático".

    Sin embargo, asegura que el ser humano tiene esa magnífica capacidad de
    adaptación para sobrevivir, y que tanto él como sus hermanos presos, no
    han tenido más alternativa que adaptarse. Pero —insiste— la ruptura
    familiar es muy triste, el abandono en que te encuentras aislado. En la
    prisión no hay nada de lo que uno pueda sentirte orgulloso.

    En sus declaraciones a DDC, González Raga dejó claro que el
    político no sólo sufre las precariedades de la prisión, sino el mal
    añadido de que, por ser un reo de conciencia, debe enfrentarse también a
    la mala voluntad del carcelero, que es su enemigo político. "Entonces
    —dice— la prisión se te convierte en algo realmente insostenible".

    Alejandro González no cree —como se ha pretendido reflejar— que la
    cárcel tenga la capacidad de anular la conciencia o el deseo político.
    El régimen, eso sí, tiene la capacidad de aniquilar al ser humano, pero
    eso es otra cosa.

    El régimen puede silenciar, aniquilar a un preso, pero eso no significa
    que el reo haya abandonado sus principios, o que haya claudicado.

    Durante mucho tiempo el régimen ha utilizado su maquinaria informativa
    contra los presos de conciencia; todo un ejército mediático con millones
    de khtz, de horas de trasmisiones de radio, utilizado en contra de
    personas que lo único que piden son derechos legalmente reconocidos en
    todo el mundo, apunta González.

    El libro —previsto para ser presentado hoy en Madrid— se inicia con la
    pérdida de un amigo que intentaba salir de Cuba, y con numerosas
    vivencias que forman parte de esa tragedia existencial que ha vivido el
    pueblo cubano.

    Después vendrá la experiencia de la cárcel, narrada a través de las
    voces de presos políticos con los cuales convivió, partiendo del primer
    año de encierro, en la prisión de Canaleta, y la estancia en Kilo 8 y
    Kilo 7.

    En general, expone Raga, "trato mi experiencia sin muchas aspiraciones
    literarias. Es un relato llano de lo que me ha pasado".

    Esta historia "es tan sólo mi pequeño aporte a ese gran libro que se
    escribirá alguna vez", cuando Cuba sea libre.

    Para este ex prisionero político, la mayor satisfacción de los años de
    encierro fue el haber compartido espacio con compatriotas como Raúl
    Rivero, Horacio Piña, Julio Valdés Guevara y Pedro Pablo Álvarez Ramos,
    a quienes no conocía y con los que de manera espontánea creó un lazo
    que los une más allá de la amistad.

    El libro Pasión, Prisión y Destierro. Memorias de un prisionero político
    cubano, se presentará en Madrid el martes 16 de marzo, en la Casa de
    América, a las 12 pm. Además del autor, estarán en la mesa la Presidenta
    de la Comunidad de Madrid, Doña Esperanza Aguirre, y el poeta y
    periodista Raúl Rivero.

    http://www.diariodecuba.net/cuba/81-cuba/726-en-cuba-la-represion-no-tiene-limites.html

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