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    Hay que salvar a Fariñas

    Hay que salvar a Fariñas

    El mundo debe solidarizarse con el y los presos políticos cubanos
    La condena del Arias hace honor a nuestra tradición civilista
    09:55 a.m. 10/03/2010

    Minuto a minuto, a la vista pública, sin asomo de rubor y con despiadada
    crueldad, la dictadura de Fidel y Raúl Castro está ejecutando un nuevo
    de lesa humanidad. La víctima, cada vez más cercana a la muerte,
    es Guillermo Fariñas Hernández, un psicólogo de 46 años, pensador
    independiente y crítico del régimen, quien ya cumple dos semanas en
    huelga de hambre, exigiendo la liberación de 26 prisioneros políticos en
    graves condiciones de . Frente a su creciente deterioro, la única
    respuesta oficial ha sido el desdén y una ola de truculentos insultos,
    que no hacen sido desnudar aún más la perversidad intrínseca del régimen.

    Ante este agravio a los cubanos y a la conciencia universal, es hora de
    que se produzca una intensa condena mundial. El objetivo esencial debe
    ser salvar a Fariñas; pero también hay que notificar a los Castro y su
    aparato represivo de que ya no habrá más tolerancia a su primitivo
    machismo totalitario, menos aún a la permanencia en sus cárceles, en
    pésimas condiciones de trato, de más de 200 prisioneros de conciencia.

    Por esto celebramos que el presidente Óscar Arias haya denunciado, con
    toda claridad y firmeza, tanto el crimen que se fragua como la
    naturaleza del régimen cubano, que –en sus palabras– es "una afrenta a
    la democracia". Su actitud refleja el sentir generalizado de nuestro
    pueblo, y debería servir de ejemplo a los demás gobernantes
    latinoamericanos, hasta ahora silenciosos o cómplices de tan indignante
    tragedia.

    El 23 de febrero pasado, luego de 85 días de huelga de hambre y una
    deliberada falta de oportuna atención médica, falleció ,
    un humilde albañil, también político y recluido en la siniestra
    prisión "Combinado del Este". Impotente, esa fue la única manera que
    encontró para decir "basta" a las extensiones arbitrarias de condenas y
    a las vejaciones que, por instrucciones superiores, le infligían sus
    carceleros.

    Su caso adquirió notoriedad pública cuando ya era tarde para intentar
    frenarlo. Sobre Fariñas, sin , la comunidad internacional, sobre
    todo aquella que se define como demócrata, todavía está a tiempo de
    actuar. Como dijo el presidente Arias, "podemos aún alzar la voz" en
    nombre del disidente, "pidiendo la liberación de otros presos políticos
    cubanos, en particular aquellos en precario estado de salud", que son,
    precisamente, el móvil de la huelga.

    Nada asegura que un eventual clamor mundial, cada vez más extendido,
    impida la consumación del crimen de Fariñas. Hasta ahora, todo indica
    que la dictadura no tiene interés alguno en frenar su muerte; más bien,
    parece decidida a utilizarla como una macabra advertencia al resto de la
    población, sobre todo la creciente comunidad disidente. Reiterados
    informes dan cuenta de una situación económica cada vez más precaria,
    que ha conducido a un dramático proceso de pauperización generalizada en
    Cuba y que, junto a las limitaciones generalizadas impuestas por el
    régimen, cada vez hace más intenso el descontento.

    Incapaz de revertir este proceso, lo que solo podrá hacerse mediante
    profundas reformas económicas y políticas, la respuesta de Raúl Castro
    ha sido una represión más abierta y pública. En este marco hay que
    situar la muerte de y un posible desenlace similar para Fariñas;
    es decir, una tenebrosa política de Estado, encaminada a mantener en el
    poder a la camarilla que lo controla.

    Esta realidad, sin embargo, solo debe conducir a mayor condena, presión
    y exigencia de cambio desde todos los confines del mundo. La mayoría de
    los países europeos y ya han levantado su voz, que
    deberían convertir en decisiones. La de Arias se suma ahora, casi
    solitaria, en América Latina. No solo debe ser oída en Cuba; también
    debe resonar en el resto del hemisferio.

    Hay que salvar a Fariñas – OPINIÓN – nacioncom (12 March 2010)
    http://www.nacion.com/2010-03-11/Opinion/Editorial/Opinion2297410.aspx

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