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    Las dos varas de medir una misma justicia: Ángel Carromero vs. Tte. Coronel Filiberto Hernández Ruiz

    Las dos varas de medir una misma justicia: Ángel Carromero vs. Tte.

    Coronel Filiberto Hernández Ruiz

    [24-08-2012]

    Lcdo. Sergio Ramos

    (www.miscelaneasdecuba.net).- En breve el gobierno cubano empezará el

    juicio contra el ciudadano español Ángel Carromero acusado por la muerte

    de los opositores Sardiñas y Harold Cepero ocurrida en un

    automovilístico en Bayamo, Cuba el pasado 22 de Julio. Se le

    acusa de homicidio y se le pide la pena de 7 años de cárcel. La mínima

    que establece para ese delito el artículo 261 del Código Penal de Cuba.

    Las causas del accidente no están claras. La viuda e hija de Paya

    insisten en que la versión del gobierno no se ajusta a la verdad y que

    hubo mano criminal, ya que ellos fueron premeditadamente impactados por

    un vehiculo de los organismos policiales de Cuba que los estaba

    siguiendo, y en consecuencia, exigen una investigación imparcial por

    organismos internacionales a lo que el régimen de La Habana se niega. Un

    reclamo que ha sido secundado por organizaciones de en

    diversas partes del mundo.

    Carromero, quien es dirigente de las juventudes del Partido Popular

    español, junto al ciudadano sueco Jens Aron Modig acompañaban a Paya y a

    Cepero con el propósito de apoyar la oposición pacífica cubana.

    Tanto Carromero como Modig fueron sometidos a intensos interrogatorios

    por parte de las autoridades policíacas cubanas. A Modig lo liberaron y

    salió del país bajo un código de mordaza, aparentemente voluntaria, para

    no perjudicar a su compañero de viaje; pero a Carromero, quien conducía

    el auto, se le dejó detenido en Cuba sujeto a una serie de

    interrogatorios por parte de la policía cubana, en un país donde las

    garantías procesales y el respeto a los derechos humanos de los

    detenidos son altamente cuestionables.

    El propósito de tales interrogatorios muchas veces no están orientados

    tanto en la búsqueda de la verdad, como en forzar al detenido a firmar

    una declaración que exprese lo que los agentes policiacos quieren que

    diga, y no la realidad de los hechos. Para ello, es frecuente el uso de

    presiones indebidas, como el chantaje, las torturas sicológicas y hasta

    las físicas. Estos métodos han sido evidenciados como procedimiento

    rutinario por innumerables testimonios de expresos en cárceles cubanas

    ante organismos internacionales de derechos humanos.

    En el caso Carromero, el gobierno cubano tiene un interés en cuanto a su

    política exterior. Se trata de las relaciones entre España y Cuba ante

    el escenario de un partido de derecha gobernando en la Moncloa. De ese

    modo Carromero se convierte además en una carta de negociación para el

    gobierno cubano. A este respecto ya hay conversaciones entre ambas

    cancillerías.

    Al ser sometido al procedimiento judicial, Carromero se topa con un

    sistema jurídico que no garantiza la pureza de los procedimientos y

    donde las garantías de los acusados son mínimas. Es un sistema judicial

    donde no existe la separación de poderes y está sujeto a los dictámenes

    del ejecutivo. Es común que antes que empiece el juicio, la sentencia

    esté pre-fijada desde el ejecutivo, sobre todo en casos que revisten,

    como éste, el interés político del régimen.

    Las defensas no suelen ser independientes del Estado, puesto que los

    bufetes colectivos lo componen letrados empleados del estado bajo el

    Ministerio de Justicia, el mismo bajo el cual están los fiscales a cargo

    del proceso acusatorio. El conflicto de intereses es obvio. La garantía

    de transparencia e imparcialidad en el juicio es cuestionable. La

    sentencia será la que entienda el Consejo de Estado que es la mas

    conveniente para sus fines políticos.

    Llama la atención el corto tiempo que el gobierno cubano ha tomado entre

    el hecho y el juicio (menos de dos meses) cuando en Cuba hay crímenes

    que nunca se juzgan.

    El teniente coronel del MININT Filiberto Hernández Ruiz es uno de esos

    casos. Entre el 3 de diciembre de 2009 al 23 de febrero de 2010 fue jefe

    de la prisión de Kilo 8 en la provincia de Camagüey, Cuba. Por aquel

    entonces se encontraba en huelga de hambre el de conciencia

    Orlando Tamayo. Un joven albañil opositor al régimen dictatorial

    de Cuba. Por órdenes expresas del coronel Ruiz se le privó de lo único

    que ingería: El . Así estuvo por 18 días hasta que su gravedad lo

    llevó finalmente a la muerte el 23 de febrero de 2010.

    A pesar de las innumerables denuncias por parte de la oposición y de

    organismos internacionales de derechos humanos reclamando justicia ante

    este vil asesinato de un opositor pacifico, el régimen cubano ha hecho

    caso omiso, y ocultó los hechos e ignoró el deber del estado de hacer

    justicia. El teniente coronel sigue campeando por su respeto, y la

    justicia burlada, en lo que a las claras es un asesinato tipificado en

    el articulo 263 del Código Penal de Cuba con los agravantes de haberse

    perpetrado en una persona incapaz de defenderse ( Inciso c) , que

    aumentó el sufrimiento de la víctima ( Inciso ch), obrada con

    premeditación ( Inciso d) , facilitando el hecho y ocultarlo ( Inciso f)

    y obrar con sadismo y brutal perversidad ( Inciso g). El crimen sigue

    sin castigo, y la victima sin justicia. Y Orlando Zapata no es el único

    caso, se nos pierde en el infinito la lista. (Remolcador 13 de Marzo,

    José Wilfredo Soto, Pedro Luís Boitel, Wilman Villar…..)

    La diferencia es que en el primero es un extranjero que apoya la lucha

    por los derechos humanos del pueblo cubano, en el segundo es el alto

    oficial penitenciario del régimen que defiende a muerte y causando

    muerte, el sistema dictatorial cubano.

    Son dos varas distintas con lo que la mal llamada "justicia" cubana,

    mide a los responsables de crímenes, donde en el fondo sólo impera sobre

    la ley, el capricho; sobre la justicia, el interés; sobre la

    imparcialidad, la afiliación política.

    Por eso, ante esta falta de garantías procesales, de irrespetuosidad

    para la vida y de desprecio a los derechos humanos que tiene el régimen

    dictatorial cubano, no dudamos que en el caso Carromero esté muy latente

    el elemento de ocultación de verdades, por medio de la fabricación de

    pruebas conducentes a la inculpación de un inocente, cuyo único "delito"

    fue apoyar el reclamo de de un pueblo oprimido.

    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=36876

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