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    La soledad del desierto: A la espera de mi sentencia judicial

    La soledad del desierto: A la espera de mi sentencia judicial

    Publicado el Lunes, 05 Noviembre 2012 03:34

    Por Angel Santiesteban Prats*

    El lunes pasado, finalmente, decidieron efectuar la vista pública de mi

    caso después de tres años de continuas torturas, falsas investigaciones,

    luego que la Fiscalía retirara más de cinco cargos que llegaban a la

    exorbitante suma de 54 años de cárcel -los que aún con varias

    acusaciones añadían otros 30 años más, por lo que la suma total se

    acercaría a los 90 años de reclusión para mi persona-, pero alguna mano

    poderosa decidió desestimarlos, porque comprendieron que no lograban su

    propósito de atemorizarme y detener el loshijosquenadiequiso y,

    también, porque ante la opinión internacional hacían el ridículo.

    El juicio lo hicieron en la sala especial del Tribunal de la barriada de

    la Víbora (no es casualidad el nombre del reptil), dispuesta para

    "connotados contrarrevolucionarios"; allí le hicieron las vistas a

    Sebastián, el español que cumplió varios años injustamente, a ,

    inocentes también, y, hace poco, al contratista norteamericano Alan

    que cumple injusta prisión en Cuba.

    Desde que llegamos al tribunal ya los miembros de la "Seguridad del

    Estado" habían montado por los alrededores, en mi honor, un despliegue

    peliculero al estilo de los regímenes totalitarios. Habían estacionado

    autos oficiales de la policía y algunos encubiertos en todas las

    intercepciones que rodeaban la zona. También tenían listas las famosas

    turbas paramilitares, el supuesto "pueblo enardecido", que lanzan encima

    de las y el resto de los opositores, los que, según la

    versión oficialista, "acuden espontáneamente a los actos de repudio", y

    que nos mantenían la mirada fría, rebosante de odio, como los perros de

    presa de los rancheadores, dispuestos a saltar sobre el Cimarrón a una

    orden del amo.

    Sin pruebas verosímiles

    Como se esperaba, la Fiscalía no presentó ninguna prueba contundente o

    verosímil, se limitó a exponer una palabrería hueca, carente las más

    mínima credibilidad. La parte risible fue cuando la perito, Teniente

    Coronel, aseguró que, por las pruebas caligráficas, yo era culpable, por

    el estúpido detalle del tamaño y la inclinación de mi escritura. Mi

    abogado le preguntó que si la pericial era una hipótesis, un

    diagnóstico; a lo que la oficial respondió que era seguro 100 por ciento

    que yo era culpable y que no había margen de error. Esa fue la "prueba"

    que presentó la Fiscalía, y, por ese motivo, mantuvo la petición de seis

    años de cárcel. Es decir que: ¿voy a ser culpable sólo por algo tan vago

    e impreciso como el tamaño y la inclinación de mi caligrafía? Creo que

    seré el primer escritor acusado en la historia de la humanidad por

    escribir con "cierta" inclinación, y dibujar mis letras de un tamaño muy

    sospechoso.

    Sin , por parte de la Defensa se presentaron una variedad de

    testigos que aseguraban mi inocencia en cuanto a los falsos cargos que

    se presentaron en mi contra. Se demostró, además de la falta de

    literatura de la perito, errores de estructura, de forma y de hecho en

    las acusaciones, y se desnudó las falsas estrategias de la Fiscalía, y

    su búsqueda fallida al intentar atrapar a un inocente que había

    demostrado con creces su inocencia en cuanto a las acusaciones en su

    contra. También se mencionó una serie de autores que científicamente

    demuestran que las pruebas caligráficas no son una ciencia segura, y que

    sus resultados no pueden usarse como pruebas "inequívocas", por el

    amplio margen de error que existe en cada diagnosticado.

    Según los amigos que presenciaron la vista, algunos de ellos abogados,

    ex jueces, y ex fiscales, me dijeron que era una vergüenza que la

    Fiscalía presentara aquella farsa tan evidente, y que, con seguridad,

    era indiscutible que se había demostrado que los cargos presentados

    contra mí, no tenían ninguna seriedad. Pero, algunos me aseguraron que,

    antes de comenzar el juicio ya estaba tomada la decisión, que el

    veredicto no lo toman los jueces cuando existe, como en mi caso, un

    criterio político que es el que decide mi inocencia o no.

    Concluso para sentencia

    También asistió una representación de la Unión de Escritores y Artistas

    de Cuba (UNEAC), y la jurídica que representa esa institución, quien

    permaneció en el juicio, y aseguró que, desde su punto de vista, debían,

    sin lugar a dudas, dictaminar mi absolución.

    Finalmente la vista terminó conclusa para sentencia, que dictaminará la

    Jueza en los próximos días, no sin antes advertirme que si no quedaba

    conforme con su dictamen, que tendría diez días para la apelación.

    Insisto, como inocente, que no aceptaré ni cinco pesos de multa, que el

    tiempo de condena en prisión que se disponga, lo cumpliré, desde el

    primer día, en huelga de hambre.

    Al salir del tribunal, uno de los agentes de la "Seguridad del Estado",

    informaba por que no hacía falta que enviaran a más nadie, ya

    que no sucedió lo esperado, que todo estaba en orden y en plena

    tranquilidad, que no se habían cometido "indisciplinas".

    No quise darles el gusto de maltratar a los que deseaban ir a reclamar

    justicia por mí, y demostrar su inconformidad por los abusos

    gubernamentales a los opositores al régimen. Se quedaron esperando

    alguna "indisciplina" para golpearnos. De todas formas nos vieron

    marchar y sus miradas herían nuestras espaldas.

    Ahora suceden las horas de espera por una sentencia, que será dictada en

    contra de la honesta decisión de un cubano de informar al mundo, a

    través de su blog, los atropellos que comete el régimen cubano.

    *Escritor cubano residente en La Habana. Su libro de cuentos Dichosos

    los que lloran ganó el premio Casa de las Américas en el 2006. Es autor

    del blog Los hijos que nadie quiso. Desde hace tres años enfrenta un

    proceso legal, que incluyó cargos de robo con fuerza, violación,

    amenaza, daños, pero que finalmente se redujo a las acusaciones de

    violación de domicilio y lesiones.

    http://cafefuerte.com/cuba/noticias-de-cuba/sociedad/2308-la-soledad-del-desierto-a-la-espera-de-mi-sentencia-judicial

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