Hunger strike in Cuba
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    Calixto, el plantado

    Calixto, el plantado

    Viernes, Abril 12, 2013 | Por Lilianne Ruíz

    LA HABANA, Cuba, abril de 2013, www.cubanet.org.- Este último martes,

    las autoridades cubanas finalmente reconocieron el derecho de Calixto R.

    Martínez Arias a salir en , después de haber cumplido más de 6

    meses en prisión, inicialmente por el delito de "desacato a las figuras

    de los líderes de la revolución". No tuvo juicio previo.

    Martínez Arias realizó en dos ocasiones lo que se conoce en la historia

    del presidio político cubano -posterior a 1959-, como "plantarse": Se

    declaró en huelga de hambre. En la primera, permaneció 33 días sin

    ingerir alimento; en la segunda, 22. Hasta que, al cabo de la segunda

    huelga, le fue comunicado por la seguridad del Estado que su caso había

    sido revisado y habían "comprendido" su demanda de libertad.

    -La primera huelga de hambre, la inicié protestando por mi estadía en la

    prisión Combinado del Este. -explicó Martínez Arias-. También estaba

    negado a usar ropa de . Cuando un se declara en huelga de

    hambre, los guardias utilizan muchos métodos para hacerlo desistir. Lo

    primero que te dicen es que estás cometiendo una indisciplina, que te

    perjudica para obtener derechos, tales como el derecho a la libertad

    condicional, el derecho a recibir visitas familiares y conyugales. Y por

    último, te llevan a la enfermería, donde la doctora te toma los signos

    vitales y te adjunta un papel que se llama apto celda, que significa eso

    mismo: que estás apto para ser llevado a las celdas de castigo.

    -La celda de castigo mide unos 2 metros de ancho, por 2, 50 de largo. No

    tiene luz. Tiene un baño llamado "turco", y una pila de donde

    puedes abastecerte dos veces al día, cuando los guardias la ponen. Hubo

    días en que me negaron el agua, porque un capitán -que decía ser el

    segundo jefe del edificio 3, donde yo me encontraba recluido-, decía que

    yo no podía tomar agua y me la quitaba…Por el día tienes que estar

    tirado en el piso o mantenerte de pie. Con ese objetivo, ellos te

    retiran el colchón. A mí me dejaron vestido, pero me quitaron cualquier

    cosa con la que poder cubrirme…Pasé días muy fríos, sobre todo en la

    primera huelga. Esas celdas son muy húmedas y muy frías, porque están

    preparadas para eso. Hubo momentos en que tuve que dormir sentado en el

    piso, tirado contra la pared, porque los guardias llegaban muy tarde a

    darme el colchón. Acostarse en el piso es coger una enfermedad pulmonar

    segura, por el frio y la humedad. El piso es muy sucio porque las celdas

    no se limpian. Hay muchos insectos: ratas grandísimas, cucarachas por

    montones. Es un sacrificio que uno tiene que pagar convencido de que

    todo eso está diseñado para torturarte sicológicamente.

    -En la segunda huelga de hambre, a los 16 días, me llevaron a lo que

    ellos llaman el área de "la incrementada", que es de mayor rigor. Luego

    me sacaron de allí, al cabo de un día, y me llevaron a una celda de más

    rigor aun. Allí las condiciones son más severas. Tienen hasta una cámara

    para vigilarte todo el tiempo. Ahí no te apagan la luz.

    En la segunda huelga de hambre, Martínez Arias comenzó a sangrar

    abundante de las encías y empezaron a caérsele los dientes. Perdió más

    de 20 kilogramos de peso. Pero asegura: "Me hice mucho más fuerte".

    El Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, Granma, el pasado

    miércoles 10 de abril, publicó la versión de las "buenas condiciones" en

    que viven los presos en las cárceles cubanas. Al respecto, Martínez

    Arias expresó:

    -Esto es un absurdo; puedo asegurar que desde el mes de diciembre esto

    se venía preparando: En el mes de diciembre, a nosotros se nos informó

    de que periodistas de la prensa nacional y extranjera acreditada en Cuba

    iban a visitar la prisión Combinado del Este. El mayor Rodolfo, que es

    el que dirige el edificio donde yo me encontraba, un edificio para

    "pendientes", nos explicó que a esa visita no se le iba a dar acceso al

    edificio de nosotros por las pésimas condiciones del lugar. Los presos

    conviven allí en estado de hacinamiento, porque todos los días entran

    muchos presos "pendientes".

    -Tiene además muchas filtraciones, y los baños están en condiciones de

    insalubridad extrema. El edificio está apto para declararlo inhabitable.

    Allí él explicó que no se iba a llevar a los visitantes, por esas

    condiciones, y que esta decisión no era mala porque, y casi lo puedo

    citar textualmente, "cuando una visita va a la casa de uno, uno trata de

    enseñarle lo mejor a la visita y no las partes malas." Que para eso,

    dijo, se iba a reparar un ala del edificio No.1. La prensa extranjera no

    debe tener acceso a las celdas de castigo. De hecho, en ninguna de las

    fotos que ellos dejan ver, se ven dichas celdas.

    En Cuba, el ejercicio del derecho que tiene toda persona a investigar y

    recibir información, así como el de difundirla, sin limitación de

    frontera, por cualquier medio de expresión -según consta en el artículo

    19 de la Declaración Universal de -, puede ser

    considerado un delito. Sin , en ocasiones, para llevar a un

    periodista independiente a la cárcel, como ha sido el caso de Martínez

    Arias, las autoridades le imputan cargos de delitos comunes, para

    desviar el carácter político de la detención.

    El día 16 de septiembre de 2012, Martínez Arias había estado averiguando

    en las inmediaciones del aeropuerto internacional José Martí -con

    algunos trabajadores de la terminal-, acerca de un lote de ayuda médica,

    proporcionada por organizaciones internacionales humanitarias, para

    enfrentar el brote de cólera y de y que, por un mal manejo

    oficial, se habría echado a perder.

    A la salida del aeropuerto, mientras él y otras personas se cobijaban de

    la lluvia, subidos en los bancos de la parada de la para evitar

    los charcos, un carro patrullero llegó y les puso multas a todos; pero

    Martínez Arias fue trasladado a la unidad de policía de Santiago de las

    Vegas, en principio por estar "ilegalmente" en La Habana, teniendo una

    dirección de la provincia de Camagüey. Martínez Arias alegó en su

    defensa que "los hermanos Fidel y Raúl Castro eran oriundos de la

    provincia de Oriente".

    -Inmediatamente – describe el propio activista-, los policías me

    esposaron, me condujeron a un pasillo oscuro y me golpearon fuertemente.

    Los policías que le detuvieron y golpearon, lo acusaron entonces de

    "desacato a las figuras de los líderes de la revolución". Fue

    automáticamente trasladado a la prisión de Valle Grande, y de allí, como

    castigo por haber continuado denunciando a través de sus colegas los

    abusos de los derechos humanos a la población penal, fue llevado a la

    prisión Combinado del Este, de máximo rigor.

    En el transcurso de la primera huelga de hambre, la seguridad del Estado

    comunicó a Martínez Arias que la petición fiscal había quedado en

    "desacato" y "resistencia", por haber ofendido a un policía.

    -Si yo hubiera reaccionado durante la golpiza que me propinaron,

    esquivando un golpe, o lanzando otro golpe defensivo al policía que me

    estaba dando la paliza, hubiera sido acusado de "atentado" -comentó

    Calixto-. La policía en Cuba puede sentirse "ofendida" y "agredida" si

    no se reacciona con absoluta pasividad ante la arbitrariedad y la

    brutalidad, y luego realiza la acusación de "desacato" y "atentado",

    respectivamente, que conduce al detenido a la prisión.

    Martínez Arias está convencido de que la visibilidad que le otorgó haber

    sido declarado preso de conciencia por Amnistía Internacional, unida a

    la solidaridad de activistas de derechos humanos, periodistas

    independientes dentro de la Isla, y muchos medios extranjeros con la

    participación de cubanos en el exterior, consiguieron enviar el mensaje

    al gobierno de Raúl Castro de que una persona encarcelada por ejercer su

    derecho a la libertad de expresión no está sola; y no será posible

    mantenerla en la cárcel sometida a tratos crueles, inhumanos y

    degradantes sin un costo político muy alto que le resta espacio a la

    impunidad.

    http://www.cubanet.org/articulos/calixto-el-plantado/

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