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    El desengaño de Raudel

    El desengaño de Raudel
    Lunes, 10 de Junio de 2013 04:45
    Escrito por Oscar Sánchez Madan

    Cuba actualidad, Cidra, Matanzas, (PD) Raudel Soria Rodríguez es un hombre de ideas democráticas. Sus 44 años de edad le han servido para conocer la esencia criminal de un sistema político que ha dañado su vida, como las de muchas cubanas y cubanos.

    Lo conocí en casa de la integrante del movimiento disidente Damas de Blanco “Laura Pollán”, Belkis Felicia Jorrin Morfa, en Centro Habana. Trabajábamos los miembros de la agencia audiovisual Reporta Sin Censura Cuba, en un vídeo sobre un cerco policial a varios opositores, en la capital, cuando él se apareció. Con mucha decencia, rasgo que lo caracteriza, saludó a los presentes y se sentó, después que lo invitaron.

    Tras las presentaciones y después de escuchar aspectos de su vida, le propuse que me diera más detalles para una crónica que se me había ocurrido escribir, en ese mismo momento. Accedió a regañadientes.

    Fue así que supe que, en 1989, Soria se había graduado como psicólogo, en la universidad de Camagüey. Eso le permitió laborar, durante 7 años, en un Centro Comunitario de Salud Mental. Cuando le pregunté cómo le había ido allí, me dijo que nada bien. Integraba un grupo multidisciplinario que atendía a las mujeres, con 26 semanas de embarazo. La tarea no era fácil debido al mal estado de los locales. Las pacientes no tenían privacidad para hablar con los médicos por falta de oficinas.

    El buen café cubano servido por las femeninas manos de Belkis, no desvió la atención de Raudel. Después que bebió el delicioso líquido, me comentó que su mentalidad comenzó a cambiar a raíz de la protesta ciudadana antigubernamental ocurrida en La Habana, en agosto de 1994, conocida como “El Maleconazo”. “Me indigné mucho al ver cómo policías vestidos de civil golpeaban a las personas desarmadas”, me dijo.

    El joven había visto al gobierno hasta ese momento de otra manera. Creía lo que difundían los medios oficiales de propaganda, sobre el supuesto humanismo de la “Revolución”.

    Pero Raudel ya no era el mismo, el abuso policial y los privilegios escandalosos de que gozan los militares, lo habían transformado. Se sentía engañado, insultado, traicionado. Sus héroes, los valientes comandantes de la Sierra Maestra, no eran mejores que los oficiales represores de la dictadura de Fulgencio Batista. Por eso, en 1996, realizó una protesta pública, en la que criticó, a los dos principales jefes de la dictadura comunista”. Una condena de dos años y seis meses de prisión fue la respuesta vengativa del oficialismo.

    Más que notable es el orgullo de Raudel cuando me narraba este hecho. No se arrepiente de nada. “Las verdades se dicen y ya”, manifestaba. La Causa No 31, de 1996, conocida por el Tribunal Municipal de Vertientes, provincia de Camagüey, lo marcó para siempre, al igual que la cárcel Cerámica Roja, donde extinguió la sanción. Durante el cautiverio, la policía lo mantuvo bajo un constante acoso. Pero Raudel no claudicó y denunciaba los abusos policiales.

    En enero de 2010, fue Raudel quien comunicó a la oposición que un prisionero político, en huelga de hambre, de apellido Zapata, había sido trasladado, desde la cárcel de Kilo 7, Camagüey, hasta un hospital de La Habana. Se trataba de Orlando Zapata Tamayo, condenado en la mundialmente conocida Causa de los 75, del año 2003, quien falleciera, semanas después, a causa de que las autoridades lo torturaron y le retiraron el agua, durante la protesta.

    Belkis Felicia regresaba de la cocina en el mismo instante en que escuchaba a Raudel decir que había sido víctima de la separación familiar, como muchos cubanos. No ofrecía muchos detalles, porque en medio de todo, estaban sus hijos, y eso era muy doloroso para él.

    Todos preguntaban y yo me molestaba porque no me permitían entrevistar al joven. Me costaba trabajo, con las constantes interrupciones, indagar como era debido sobre la vida de un hombre desengañado.

    Así, tras una larga conversación, Raudel pidió fotografiarse con nosotros. “Nadie sabe donde podamos estar mañana”, dijo con un tono de despedida. Y, alegó: “Lo importante es continuar la lucha hasta tanto se respeten los derechos de todos”.

    Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com
    reportasincensuracuba.blogspot.com

    http://primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/7682-el-desengano-de-raudel.html

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