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    No pasa nada

    Represión

    No pasa nada
    ¿Cuántos muertos se necesitan para que pase algo?, ¿100 mil, 2 mil, 20
    mil? ¿Será? ¿Ocurrirá algo cuando los muertos alcancen estas cifras?
    Félix Luis Viera, México DF | 25/09/2013 9:25 am

    Les dan la vuelta al mundo las agresiones físicas y morales contra
    mujeres indefensas en Cuba, las cuales tienen como único delito haber
    expresado su desacuerdo con el régimen dictatorial, y no pasa nada;
    encarcelan a un escritor opositor bajo cargos indemostrables de que ha
    cometido un delito común, y no pasa nada; mueren disidentes
    —injustamente encarcelados (injustamente porque replicar no debiera ser
    un delito)— en huelga de hambre, y no pasa nada; censuran a un músico
    porque pida lo que en cualquier país del mundo es un derecho elemental,
    y no pasa nada; capturan en Panamá un barco coreano cargado con armas
    cubanas de contrabando, y no pasa nada; circulan en el extranjero los
    detalles de la hambruna y el terror que viven los cubanos en la Isla,
    así como las condiciones infrahumanas que padecen en las mazmorras los
    presos políticos del régimen, y no pasa nada.
    En esta propia publicación y en otras, destacados y honestos analistas
    demuestran, con lujo de detalles y de manera irrevocable la perversión
    del castrismo, denuncian los crímenes de uno y otro tipo que en la Isla
    está cometiendo la dictadura, y no pasa nada.
    No pasa nada. No pasará nada. La cuadrilla de “cibercastristas” que
    escriben desde Cuba —que se han transado por algo tan codiciado en la
    Isla como pueden ser una computadora y el acceso a internet— mienten sin
    desmentir y se acuestan con el estomago un poco menos vacío que el
    ciudadano de a pie. Los otros cibercastristas, en el extranjero, quienes
    gozan de la democracia que les permite expresarse aun a favor de las
    causas más inhumanas, alegan razones fútiles para que se eternice la
    dictadura. En la ciudad de México, soy testigo, algunos intelectuales
    cubanos emigrados, al parecer agotados, antes que callarse y ver en
    silencio la sangre correr, como otros de por ahí, de pronto se declaran
    “bolivarianos” y colaboran con la embajada de Fidel Castro. Los
    gobiernos elegidos democráticamente en América Latina, envían sus
    representaciones a Cuba para que hagan negocios, “fortalezcan los lazos
    de amistad entre ambos pueblos” y de paso den el visto bueno a la
    miseria y el terror establecidos por el castrismo (unos, dicen los que
    saben, por aquello de la “política real”, otros, por temor a que se les
    revire la izquierda cochambrosa que medra en sus países —lo cual viene
    siendo lo mismo). Suelen afirmar estos gobiernos, cinismo de por medio,
    que el problema de los cubanos deben resolverlo los cubanos; sin dar la
    fórmula para que un pueblo en semejantes condiciones pueda resolver su
    problema.
    En los países de Europa, los montoneros pagados por las embajadas
    castristas o encantados por el exotismo del comunismo tropical,
    destrozan los mítines de ciudadanos nacionales o cubanos que allí
    residan, que intenten dar a la luz los ultrajes de la tiranía existente
    en Cuba.
    ¿Cuántos muertos se necesitan para que pase algo?, ¿100 mil, 2 mil, 20
    mil? ¿Será? ¿Ocurrirá algo cuando los muertos alcancen estas cifras?
    No habrá tal cantidad de muertos. El castrismo lo sabe y juega con eso:
    nadie en su sano juicio desea que la solución a la tragedia cubana pase
    por una matanza semejante. Nadie en su sano juicio apuesta a una guerra
    civil en la Isla. La tiranía lo sabe y decide por un hacer “guerrillero”
    sofocando los brotes de los más valientes y las más valientes que se
    atreven a protestar; lo sabe y así cada día sofistica más sus medios de
    información, los únicos existentes en la Isla, a la par que bloquea con
    mayor eficacia las informaciones procedentes del extranjero que intenten
    infiltrarse. Eso no falla.
    De modo que ¿la intensificación de la miseria podría provocar un
    estallido social? No. No habrá un estallido social donde no es posible
    una reacción en cadena, donde las personas que viven en Camagüey no se
    enteren de que en Matanzas protestaron en la vía pública 14
    desesperados. Eso no falla.
    Asimismo, no puede haber un estallido social donde las fuerzas del
    gobierno posean el arma más poderosa para tener bajo control a la
    población: el chantaje. ¿O alguien que no se halle por encima del
    promedio no tiembla cuando le levantan un acta de advertencia?, ¿o
    cuando lo amenazan con que podría perder la única posibilidad de empleo
    en una empresa turística, lo que representaría la vía exclusiva para que
    su familia pueda comer un poquito mejor?, ¿o cuando le pasan la sospecha
    de que, de continuar con sus querellas, tal vez su hijo no pueda
    “clasificar” para la carrera universitaria que constituye su sueño, su
    razón de ser en la vida? Vale aclarar: las autoridades que así
    chantajean y se hallan más cercanas a la población, son igualmente
    chantajeadas por sus niveles inmediatos superiores, que a su vez son
    chantajeados por sus superiores y así y así hasta la cima. O sea, no hay
    escape. Esta arma, ya lo sabemos desde los tiempos de la URSS, es infalible.
    Así las cosas, ¿debemos seguir aquí y allá denunciando la situación
    existente en Cuba? Sí. Pero solo para mantener el termómetro en la misma
    temperatura. Solo para eso. Es lo único y lo más que podemos hacer.
    ¿Las dictaduras son eternas? No. La que rige en Cuba, como todas,
    también tendrá su fin. Pero solamente cuando ellos, los que detentan el
    poder, así lo decidan; cuando deleguen en uno de ellos mismos para que
    la termine o cuando uno de ellos, con vergüenza suficiente, decida que
    ya fue demasiado y se lance con otros a llevar a la Isla por el camino
    de la democracia, y de la lógica humana.
    Es decir, el estalinismo cubano, como los demás que un día fueron,
    únicamente se podrá terminar desde arriba. Desde abajo, y desde fuera,
    lo más que podemos hacer, y es correcto, será empujarlo. Sin notables
    resultados. Pero sí, seguir empujándolo para que el decoro aflore en
    donde y en quienes debe aflorar.

    Source: “No pasa nada – Artículos – Cuba – Cuba Encuentro” –
    http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/no-pasa-nada-305700

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