Hunger strike in Cuba
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    Voto por Alejandrina

    Voto por Alejandrina
    DORA AMADOR
    02/20/2015 12:00 PM 02/20/2015 7:05 PM

    He aquí a una mujer audaz y extraordinaria que se inspira –oigan esto–
    en una Carta Encíclica de Benedicto XVI, Spe Salvi, Sobre la Esperanza
    Cristiana, para iniciar una huelga de hambre el 28 de enero de 2011, que
    bien sabía ella la podía llevar la muerte, y por poco la lleva porque
    quienes estaban a su lado declaraban diariamente su estado de salud,
    cada día más delicado, con baja presión y pérdida de libras y desmayos.

    “Hay que hacer lo que es justo, teniendo en cuenta sus propias
    exigencias y su finalidad. Eso sigue teniendo sentido aunque en
    apariencia no tengamos éxito o nos veamos impotentes ante la
    superioridad de fuerzas hostiles. Así por un lado, de nuestro obrar
    brota esperanzas para nosotros y para los demás”. Cita de la encíclica
    que la inspiró la admirable mujer a la que me refiero, la Dama de Blanco
    Alejandrina García de la Riva, en una carta que le hizo al Papa 14 días
    después de iniciada la huelga. Exigía la libertad de su marido, Diosdado
    González Marrero, condenado a 20 años de presidio político por Fidel
    Castro en 2003, proceso criminal que conocemos como la Primavera Negra
    de Cuba.

    No olvidemos que en 2010, después del pacto entre Raúl Castro, el
    gobierno español y el cardenal Jaime Ortega, la mayoría de los presos
    políticos conocidos como “el grupo de los 75” aceptaron la libertad si
    se iban de Cuba para a España. Sólo 11 se negaron a irse del país
    (Martha Beatriz Roque, la única mujer de los 75, estaba en libertad
    extrapenal por motivos de salud desde hacía años). Tampoco olvidemos que
    los que decidieron quedarse, los mantenían presos aunque el pacto era
    liberar a todos. Pero solo liberaron a los que se fueron. Pasaba el
    tiempo y no hubo gestión que Alejandrina García de la Riva, Laura
    Pollán, Berta Soler y las demás esposas y familiares de los presos que
    quedaban encarcelados no llevaran a cabo para lograr su libertad. En vano.

    Hacía un año había muerto en huelga de hambre y de sed otro preso
    político, que fue noticia internacional, Orlando Zapata Tamayo; al borde
    de la muerte estuvo varias veces en huelga de hambre Guillermo Fariñas.
    El régimen comunista estaba bajo una inmensa presión por la prensa del
    mundo, Amnistía Internacional y los gobiernos democráticos de Occidente
    por lo que estaba pasando: las imágenes de golpizas, arrastres y
    encerronas a las Damas de Blanco por sus marchas por las calles de la
    capital al cumplirse siete años de la Primavera Negra, le dieron la
    vuelta al mundo. Sencillamente, la dictadura no aguantaba una huelga de
    hambre más que pusiera en peligro una vida, y más si esa vida era la de
    una mujer.

    El amor, la entereza y su fe en Cristo, fue lo que impulsó a
    Alejandrina, mujer profundamente católica, a dar su vida por una causa
    justa. Con qué interés y devoción ha de haber leído ella Sobre la
    Esperanza Cristiana para destacar unas frases que cita en la carta que
    le escribió al Papa exponiendo su caso.

    Al ver el gesto de su esposa, Diosdado Marrero la secundó en la huelga
    de hambre desde la prisión, también Pedro Argüelles.

    En pocos días todos los presos políticos que se quedaron en Cuba fueron
    puestos en libertad. Esto se debió, sin duda alguna, a la huelga de
    hambre de Alejandrina García de la Riva, fundadora de las Damas de Blanco.

    Es un acto miserable que hoy Berta Soler y un grupo de Damas de Blanco
    nuevas que ignoran la trayectoria épica de Alejandrina le hagan un acto
    de repudio porque ésta difiere de la líder –no elegida jamás, porque
    Soler se autonombró dirigente del grupo–, en el modo en que se está
    conduciendo la labor de las Damas de Blanco.

    Es una vergüenza, una torpeza inmensa, y una bajeza haberle hecho esto a
    una mujer que merece el respeto y el agradecimiento de todos. Las Damas
    de Blanco deben llevar a cabo elecciones de inmediato.

    Berta Soler, los cubanos que vivimos fuera tenemos todo el derecho,
    sobre todo las Damas de Blanco que salieron de Cuba, a intervenir en el
    proceso liberador de la patria. Es hora que Soler abandone el poder y le
    dé paso a otra Dama de Blanco. Yo voto por Alejandrina García de la Riva.

    Palabracubana.org

    Source: DORA AMADOR: Voto por Alejandrina | El Nuevo Herald El Nuevo
    Herald –
    http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article10780541.html

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