Hunger strike in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
September 2015
M T W T F S S
« Aug   Oct »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
Translate
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives
Recent Comments

    Sadismo y horror, la fiesta de los carceleros cubanos

    Sadismo y horror, la fiesta de los carceleros cubanos
    Desde su poder han hecho de las prisiones de Cuba un infierno todavía peor.
    Luis Felipe Rojas/ Martinoticias.com
    septiembre 01, 2015

    La idea me la trajo un colega en una edición de verano de El País
    Semanal. En el libro Los malos (Ed. UDP, 2015), la escritora Leila
    Guerrero, acompañada de otros periodistas retrata a 14 bestias humanas
    en Latinoamérica que empezaron sus vidas como militares, narcos,
    pandilleros y funcionarios gubernamentales para destacarse por hacer
    sufrir a los demás. Pocos terminaron en la cárcel.

    Pensé en estos aberrados y me vinieron a la mente unos malos
    compatriotas que nunca van a salir ni en los periódicos en la isla ni
    están en mucha de la literatura que dice retratar “una Cuba distinta”.

    En estos días de cruceros y jaleos de mojitos entre ciudadanos de
    cualquier parte del mundo y La Habana, pienso en algunos ‘malos’ con
    uniforme, que van terminando sus vidas con chapas de identificación del
    Ministerio de Turismo, una empresa mixta o sabe Dios en qué buen puesto.

    Aclaro que esto es una breve lista y paseo por cubanos de los que he
    escuchado y casi nadie habla en el tono de voz en que cualquiera
    defiende un criterio.

    Barrotes, abusos e impunidad

    Uno de los más recientes monstruos de los que he escuchado hablar se
    llama José Boulí Robles y hasta 2010 fungió como Jefe de Orden Interior
    en la Prisión Combinado de Guantánamo, en Cuba. Me lo contó una noche
    Anderlay Guerra Blanco, hoy editor de Palenque Visión, un grupo
    audiovisual independiente en esa provincia. Boulí era el autor de
    prácticas tan aberrantes como la ‘Shakira’, consistente en amarrar al
    reo por la cintura y las manos y dejarlo colgando por varias horas hasta
    hacerlo desfallecer. En ese mismo centro penitenciario y bajo las
    órdenes del entonces teniente se ha practicado ‘El balancín’, donde
    amarran al preso a las manos y los pies (por la espalda) y ahí pasa
    hasta tres días, sobre sus heces y restos humanos.

    Cuando pasé el servicio militar en la Prisión Provincial de Holguín
    conocí a un 1er Teniente, jefe de una escuadra de Orden interior y al
    que todos llamaban ‘Cheo’. Era un mandamás que había adquirido fama por
    ser de los que tomaron esa prisión cuando Fulgencio Batista huyó en
    1959. Cheo mismo hacía los cuentos de cómo en la década de los 70 del
    pasado siglo usaba una fina cadena con un balín de hierro en la punta
    para apaciguar a los prisioneros. Al instrumento le decían La Niña, y
    cuando sonaba en el llamado Retector (pequeña celda que antecede a la
    temible zona de los destacamentos), los ‘asegurados’ sabían que sería
    una noche difícil. Así lo contaba aquel monstruo, jadeante y gozoso una
    tarde de 1991, ante un círculo de jóvenes reclutas del Servicio Militar
    Obligatorio.

    La prisión de San Ramón, en la provincia Granma, fue en un tiempo uno de
    los lugares menos agradables para ir a cumplir una condena –ningún lugar
    lo es. En Cuba se decía que si a algún recluso le informaban que iría de
    ‘cordillera’ hacia San Ramón, lo menos que podía era autoagredirse, o
    defecarse en los pantalones.

    En 2012, cuando ayudaba a dos colegas extranjeros a coordinar
    entrevistas con expresos comunes llegué hasta Samuel (oculto su
    apellido), pasaba de los setenta años de edad, casi la mitad la gastó en
    cárceles cubanas. Allí me habló de Palomares, un sargento que en la
    referida prisión gozaba del aberrante espectáculo de ver violar
    jovencitos. Samuel fue uno de ellos, lo contó con los ojos aguados, por
    lo que pasó y porque se le acababa la vida y había perdido el rastro de
    la bestia hacía mucho tiempo ya.

    El Régimen especial nacional o “Se me perdió la llave”

    En el verano de 1991 se hizo el primer traslado masivo de presos
    “irreducibles” desde todas las prisiones de Máxima seguridad en Cuba
    hasta la conocida cárcel kilo 8, en Camagüey. Los soldados de la
    guarnición en Holguín, que llevaron a los prisioneros hacia la ciudad
    agramontina, al regresar contaron un espectáculo horroroso.

    Al llegar a Kilo 8 los despojaron de las pertenencias, les dejaron
    esposados de pies y manos como se trasportaron en todo el trayecto, pero
    los pusieron en una fila y les dieron “un pase”, una paliza que
    consistió en hacerlos pasar entre dos filas de militares armados de
    bastones de goma. Muchos llegaban a la puerta del destacamento sangrando
    o renqueantes. Ese fue el recibimiento.

    Los siguientes datos me los ofreció el expreso político José Daniel
    Ferrer Castillo García, condenado a 25 años de cárcel en la conocida
    primavera Negra de 2003. A solo unos días de salir de su encierro de
    siete años lo entrevisté y me dijo lo siguiente:

    “El 29 de Julio de 2007, en Kilo 8, en Camagüey, los carceleros
    asesinaron a golpes a tres reclusos que a su vez habían agredido a otro
    preso. Ellos mismos avisaron que la víctima se estaba muriendo,
    entregaron los cuchillos, y los gendarmes, en vez de asistir al herido,
    la emprendieron a golpes contra los autores del delito. En cuestión de
    tres o cuatro minutos, más de cuarenta guardias descargaron su ira con
    cabillas, palos y tonfas contra estos tres hombres. Dos de ellos
    murieron de manera instantánea, uno dejó un reguero de sesos por el
    pasillo. El que se salvó, tengo entendido que quedó completamente loco.
    Los muertos fueron Amaury Medina Puig, de 25 años de edad, y Carlos
    Rafael Labrada Oses, ambos jóvenes. ¿Qué pasó con los gendarmes? Se las
    arreglaron con la complicidad de las autoridades y terminaron acusando
    al que quedó vivo de causar la riña y aduciendo que los muertos fueron a
    causa de la misma”.

    Asegura Ferrer García que uno de los extremos del sadismo lo conoció en
    la persona de los funcionarios de Orden Interior (FOI) Ángel Abel
    Jiménez Maure (1er Sub-Oficial), René Montenegro y uno al que llamaban
    “Lassie”.

    Estos militares se jactaban delante de las enfermeras de las palizas que
    habían propinado a los reos en las sesiones de guardia anteriores. Entre
    más brutal era la golpiza, más se acercaban a sus pretendidas amorosas.

    Según Ferrer, por informaciones obtenidas casi una década después,
    algunos salvajes que mataron a los reclusos, fueron premiados con mayor
    graduación, y en otros casos promovidos de cargo. Ahora vuelvo a
    conversar con Ferrer y asegura que entre los hombres más crueles que ha
    conocido se encuentran el Tte. Coronel Filisberto Hernández Luis, para
    entonces jefe de la Prisión de Régimen especial nacional, conocida entre
    los cubanos como Kilo-8 o “Se me perdió la llave”.

    Hernández Luis estuvo a cargo de las medidas contra Orlando Zapata desde
    que llegó a esa prisión en huelga de hambre. Zapata denunció, solo unos
    días antes de morir, que Hernández Luis le había retirado el gua de la
    celda por varios días, lo que le presuntamente le produjo el desenlace
    final, al morir el 23 de febrero de 2010.

    Si tiene algunas historias que compartir escriba a lrojas@bbg.gov o siga
    @alambradas

    Source: Sadismo y horror, la fiesta de los carceleros cubanos –
    http://www.martinoticias.com/content/prisiones-cubanas-abusos-militares-presos-comunes-/103389.html

    Tags: , , , ,

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *