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    Balseros de a pie camino de ‘El dorado’

    Balseros de a pie camino de ‘El dorado’

    Cubanos en el exilio con destino a Estados Unidos.
    Más de 120.000 cubanos han escapado de Cuba por tierra, en una odisea en
    la que sufren robos, palizas y violaciones en siete países
    JAVIER BRANDOLI México DF
    @javierbrandoli

    ACTUALIZADO 04/10/201503:18A

    Rafael Alejandro Hernández se le atragantó un día Cuba y decidió que
    era el momento de partir. Entonces, este ex agente de los servicios
    secretos y después miembro de la oposición, miró donde miran todos los
    cubanos que quieren huir: al mar o a, sorprendentemente, Ecuador.

    “Como Quito tiene política de libre visado casi el 1% del total de la
    población cubana, más de 120.000 personas, ha salido por ahí”, explica
    Eduardo Matías, abogado cubano que ayuda a los miles de inmigrantes de
    su país que cruzan México destino ‘El Dorado’ estadounidense. “Han
    desaparecido más de 78.000 cubanos en las aguas, es más seguro hacer el
    trayecto por tierra”, explica el abogado.Comienza entonces la dura
    travesía de los balseros a pie. Las aguas no se las tragan pero a muchos
    les roban, les violan y hasta les asesinan. Sólo hay una regla fija: “El
    viaje se hace siempre en silencio para que no descubran que eres cubano”.

    Rafael fue uno de esos isleños que decidió intentar hacer los 4.000
    kilómetros que separan Quito de Estados Unidos. “El 9 de enero de 2014
    aterricé en Quito, me involucré algo con la oposición y cuando acabé
    detenido decidí cruzar a Colombia”, comienza un relato que sirve de
    ejemplo del que hacen a diario miles de sus compatriotas. “Pasé a
    Colombia ilegalmente. Me costó tres dólares y un taxi”, explica
    Rafael.ColombiaY Colombia se convirtió en una pesadilla. “Junto a México
    es el país más complicado de la ruta por las autoridades. Cuando la
    policía descubre que eres cubano sabe que vas a Estados Unidos y que
    llevas dinero. Muchos compatriotas perdieron allí todos los ahorros que
    llevaban para el viaje”.

    Colombia fue el primer país en el que Rafael intentó pedir asilo.
    “Llegué sin dinero, dormía en la calle con unos cartones. Tras varios
    meses me denegaron el estatus de refugiado y pasé junto a dos
    compatriotas 27 días encadenados en la plaza Bolívar de Bogotá como
    protesta. Salí en los informativos. Entonces el Gobierno negoció
    devolvernos a Ecuador y cuando les dije que mi vida allí corría peligro
    me trasladaron a Panamá [algo ilegal, se debe deportar al país de
    procedencia]”.PanamáEl traslado lo hizo el propio Gobierno colombiano en
    una lancha, un lujo comparado con lo que afrontan muchos de sus
    compatriotas que cruzan la espesa selva de Darien, donde la mayoría
    sufre robos y todo tipo de calamidades. “Me dejaron en Playa la Miel.
    Allí hay que subir un cerro, que yo hice bajo una lluvia dura, y llegas
    a Puerto Obaldía”, recuerda Rafael. “En ocasiones tirotean a los cubanos
    en las mismas balsas y se tienen que lanzar al agua. Han llegado a morir
    personas. La subida a la loma por la noche es terrible y a veces
    aparecen miembros de las FARC que les roban lo que llevan”, explica el
    abogado Eduardo Matías que le han narrado muchos cubanos.Puerto Obaldía
    es una especie de campamento perpetuo de cubanos que llegan allí de
    cualquier forma y esperan que las mafias o el dinero de sus familiares
    les saque de aquel pequeño infierno caribeño. “Hay siempre 500 cubanos
    allí. Abusan de nosotros. El hotel cuesta 5 dólares por persona.
    Dormíamos cuatro en un cuarto, en el suelo. Cuando los dueños del
    edificio se acostaban abríamos las ventanas y entraban algunos
    compañeros más”.El negocio allí es también el envío de dinero. Tras ser
    esquilmados en Colombia, los cubanos esperan allí que sus familias en
    Estados Unidos les manden dinero para seguir el viaje. “Por hacer los
    cobros, que se realizan en Panamá, hay un 20% de comisión. El piloto
    está metido en el negocio”, explica Rafael.

    El piloto del que habla lleva el avión que deber servir para escapar y
    evitar otra odisea. Hay tres precios de asientos: 115, 265 y 275
    dólares. “El de 115 es muy complicado, hay una larga cola de
    espera”.Finalmente llegas a Ciudad de Panamá donde no te sellan el
    pasaporte y te comienzan un ‘falso’ proceso de refugiado que casi nadie
    termina. El objetivo está más al norte, quedan unos miles de kilómetros
    aún. Rafael decidió trabajar para ahorrar dinero y poder seguir. “Vivía
    en un hotel de unos dominicanos que nos dejaban dormir allí a cambio de
    nuestro trabajo. Dormíamos sentados y hasta con los pies por fuera de la
    puerta. Conseguí también un empleo en una tienda de animador y ahorré
    hasta 600 dólares”.”Nunca un cubano residente nos ayudó. En Panamá hay
    un famoso lavadero de coches donde los cubanos duermen tirados por el
    suelo. Es una propiedad abandonada que se dirige por votación
    comunitaria. Siempre hay unos 30 compatriotas allí. Unos se van y otros
    vienen que lo siguen llevando. Hasta la Policía lleva allí sus coches a
    lavar”, recuerda Rafael.Costa RicaFinalmente llegó el momento de cruzar
    a Costa Rica en autobús. Por lo general se va en grupo, al menos con dos
    o tres personas, para protegerse, aunque no es bueno que el número sea
    muy grande y llame la atención. Llega la temible y violenta
    Centroamérica. “Muchos usan a los ‘coyotes’ (traficantes) que te guían
    de Panamá a Estados Unidos. El coste es de entre 2.500 y 5.000
    dólares”.Los meten en camiones hacinados y van pasando de mano en mano a
    merced de las mafias. “Son ellos los que llaman a policías que van
    robando y extorsionando a los cubanos. Yo decidí hacerlo sin ellos”,
    dice Rafael. En Costa Rica te dan un salvoconducto para llegar a San
    José y solicitar refugio. Sólo los cubanos que se han quedado ya sin
    dinero lo hacen. Hay un goteo de personas que se va quedando en el
    camino por falta de recursos y exceso de golpes que se establecen en
    esos países. El resto pasa rápido y llega a Nicaragua y Honduras tras
    pagar entre 100 y 300 dólares por entrar ilegalmente atravesando un
    monte peligroso.NicaraguaEn la frontera las mafias están también
    organizadas para los cobros, pero Rafael tuvo suerte y viajó gratis.
    “Conocí a unos nicaragüenses que me dijeron que cruzáramos con ellos por
    el campo hasta su país. Eran tres ‘nicas’ armados, otro cubano y yo. Lo
    hicimos en 30 minutos arrastrándonos y escondiéndonos por la maleza. Me
    costó 20 dólares, ya que les pagamos algunos autobuses, mientras que con
    los ‘coyotes’ el precio era de 300″.La amistad con aquellos tipos les
    llevó a Chinandega, una ciudad a dos horas y media de Honduras donde
    pudieron tomar una ducha, comer y dormir en su casa. Habían tenido
    suerte: “Mi amiga Lisandra fue violada en Nicaragua delante de su marido
    por un policía”, apunta Rafael. “En Nicaragua si te detienen vas a una
    celda en pésimas condiciones dos o tres días, pagas una multa de 184
    dólares y te sacan y dan un salvoconducto para cruzar a Honduras. Pese
    al sandinismo, Nicaragua no tiene convenio de extradición con Cuba”,
    explica Rafael. Otra vez se pasan el problema, tras robarles todo lo que
    pueden, de un país a otro. Tocaba Honduras.Honduras”Allí el peligro es
    la violencia y las mafias de las maras. A veces compartías camino con ex
    mareros que querían dejar su grupo o con gente amenazada. El país te
    trata bien, te dan un salvoconducto en Tegucigalpa y tomas un autobús a
    San Pedro de Sula”. El nombre impone respeto, San Pedro de Sula es la
    ciudad estadísticamente más peligrosa del mundo. “Se llega con mucho
    miedo. Conocí cubanos a los que robaron, extorsionaron o pegaron
    palizas. Las mafias avisan de a qué hora se baja una loma y simulan un
    secuestro donde se mete a todos en una casa. Hay también casos de
    violaciones de hombres por policías que quedan en total impunidad. La
    clave es no hablar, que no escuchen tu acento para no ser un cajero
    automático”, dice. GuatemalaEl paso ilegal de Honduras a Guatemala
    cuesta entre 20 y 30 dólares. “En 24 horas crucé Guatemala y llegué a
    México. Se puede entrar por Tabasco o Chiapas. Yo elegí Tabasco porque
    hay menos deportaciones”, señala Rafael. “México tiene un convenio de
    deportación con Cuba que firmó por presión de Estados Unidos, que le
    pidió que impidiera la entrada masiva de cubanos a su país. Hacen el
    trabajo sucio”, explica el abogado.”De Guatemala a México hay niños de
    12 años que cobran unos siete dólares y te meten ilegalmente por un
    caminito muy fácil. Las mafias usan niños porque son inimputables si los
    agarran”, dice Rafael. “En total yo gasté 1.000 dólares por todo el
    viaje”, casi un 10% de lo que se gasta de media. Rafael había llegado
    por fin a su destino, México y no a Estados Unidos en su caso, y sin
    embargo su pesadilla acababa de comenzar.México”Decidí entregarme
    directamente a inmigración. Muchos de los cubanos que vienen en camiones
    son parados por la Policía, bajados del camión, que los abandona, y
    tienen que pagar otros 2.000 dólares de nuevo a las mafias para llegar
    hasta Estados Unidos. La corrupción es una pesadilla”.Hay decenas de
    casos de torturas y muertes de cubanos protagonizadas por los grupos
    criminales mexicanos. “A dos cubanos los pararon en Tamaulipas agentes
    de inmigración que los entregaron a miembros del Cártel del Golfo. Los
    metieron con un grupo que vigilaban unos salvadoreños, un hombre y dos
    mujeres. No les daban de comer. Un día les dieron comida. Cuando
    acabaron les sacaron la cabeza del salvadoreño y les explicaron que se
    lo habían comido. La mitad del grupo comenzó a vomitar y la otra mitad a
    llamar a sus familias de Estados Unidos para que pagaran el rescate. Los
    salvadoreños no habían conseguido el dinero”, explica Eduardo Matías.

    La idea de Rafael fue pedir refugio, lo que supone pasar dos meses en
    una estación migratoria, en la práctica una cárcel para inmigrantes en
    pésimas condiciones. El proceso de amparo supone 15 días hábiles según
    la ley. Él estuvo 49, los últimos seis en huelga de hambre. “Éramos 49
    personas hacinadas. Conseguimos meter un teléfono móvil con ayudas y
    denunciar con fotos la situación. En una semana 45 estábamos libres”,
    dice.De los 49, 48 están ya en Estados Unidos. Rafael quiere
    regularizarse en México. Como Cuba no le ha solicitado, ha comenzado a
    tramitar la residencia. Pero lo que no sabía Rafael es que su largo
    viaje era un viaje a ninguna parte. Perdió intencionalmente su pasaporte
    en Ecuador al inicio de la travesía y ahora para México es un apátrida
    metido en un laberinto burocrático que le deniega tierra y derechos. No
    es cubano, no es de nadie.Tras pasar tres meses en Ecuador, seis meses
    en Colombia, tres meses y medio en Panamá, un día en Costa Rica, dos
    días en Nicaragua, un día en Honduras y un día en Guatemala acabó un
    demoledor viaje desde Cuba en el que ha conseguido oficialmente no
    pertenecer, con total libertad, a ningún lugar.

    Source: Balseros de a pie camino de ‘El dorado’ | Cuba | EL MUNDO –
    www.elmundo.es/internacional/2015/10/04/56051212268e3e5f418b457b.html

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