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    El Sexto como artista y Danilo Maldonado como persona no van a echar para atrás nunca

    «El Sexto como artista y Danilo Maldonado como persona no van a echar
    para atrás nunca»
    MARÍA MATIENZO PUERTO | La Habana | 21 Oct 2015 – 9:51 am.

    El artista se compromete, tras ser liberado, a seguir luchando para dar
    visibilidad a los presos políticos desconocidos que todavía quedan en la
    Isla.

    El grafitero atiende a medios de comunicación en su casa. (EFE)
    Danilo Maldonado cuenta cómo la ventana de la celda de castigo era muy
    pequeña y no podía alcanzarla para ver qué pasaba afuera; sin embargo,
    siempre había voces que desde afuera le avisaba cuándo su madre había
    ido a saber de él. Voces de otros presos que simplemente se preocupaban
    por su estado mientras estaba en huelga de hambre.

    Si de algo aprendió El Sexto durante los 10 meses de cárcel fue de
    solidaridad. Para los que estábamos fuera –si alguno tenía dudas aun–
    mostró la torpeza del sistema judicial cubano y de la Seguridad del
    Estado; el peligro que corremos todos y la apatía de algunos artistas
    amparada tras la ignorancia.

    La pregunta que se hacen muchos es ¿qué hubiera pasado si Amnistía
    Internacional no lo hubiese declarado preso de conciencia? ¿Hubiéramos
    tenido que llorar a otro Zapata?

    Para DIARIO DE CUBA cuenta la historia al revés: del momento de su
    liberación a la detención.

    ¿Estos meses han servido de escarmiento para El Sexto?

    “Para lo único que me ha servido es para saber que puedo llegar más para
    allá. Para sentir que todos los días me voy a atrever más. Es como el
    campeón que no es la misma persona cuando empieza a discutir el título
    que cuando termina con la faja. Los retos y las dificultades van
    creciendo, los adversarios son más fuertes, y eso te da una
    responsabilidad y una madurez ante la obra. Y ganas una conciencia de lo
    que estás haciendo.

    Mi trabajo me ha permitido unir a mi familia; que mis amigos que viven
    conmigo en mi barrio pobre, estén orgullosos de conocerme; que muchas
    personas que viven en otras partes del mundo y que no me conocen, se
    hayan comunicado entre sí. Entonces si ese trabajo me lo ha dado todo yo
    tengo que dárselo todo también.

    Este es solo un paso a otro punto superior.

    No sé si lo que viene es más tiempo de prisión, pero de lo que sí estoy
    seguro es que El Sexto como artista y Danilo Maldonado como persona no
    van a echar para atrás nunca porque en definitiva mi obra ha sido, a la
    vez, el ángel protector de mi vida. Lo que tengo que hacer es dejarme
    llevar. Es sencillamente tirarme al precipicio con ella.”

    La prensa extranjera, los amigos de adentro y de afuera de Cuba,
    Amnistía Internacional no dejan que el teléfono descanse un segundo.
    Unos lloran o felicitan y otros brindan su apoyo al artista. Ha tenido
    contar cómo fue que lo liberaron un montón de veces en apenas dos horas.

    “Desde el sábado a primera hora me había declarado en huelga de hambre
    porque ellos habían prometido que el pasado viernes, justo cuando se
    cumplían los 15 días, me liberarían y no lo hicieron.

    Estaba en el destacamento y esperaba que de un momento a otro me
    llevaran a la celda de castigo a la que no me habían trasladado porque
    estaban llenas y tenían con la lluvia, los tragantes tupidos.

    Sobre las 10 de la mañana me dijeron que recogiera todas mis cosas y que
    los siguiera. Me llevaron hasta el 96 que es el punto donde está el
    cordón de seguridad y me pusieron unas esposas con el maletín encima. Me
    llevaron a la oficina del jefe del penal y el jefe de la prisión estaba
    ahí junto con este tal negociador que me había prometido que me daría la
    libertad.

    Tratando de hacerse el buena gente me dijo: ‘¿No te prometí que te iba a
    dar la libertad hoy?’ Sacó un papel de la fiscalía donde decía que mi
    causa quedaba sin efecto y que se me aplicaba un cambio de medida.

    Me acusaban supuestamente de desacato. Firmé y me trataron de dar una
    muela monga esa de ‘mira la inmadurez a donde te iba a llevar, porque
    eso es un acto de inmadurez, tú que eres una persona joven, llena de
    vida’, bla bla bla…

    Entonces me di cuenta de que me estaban grabando, debajo de un bulto de
    papeles tenían una grabadora. La vez anterior les permití grabar para
    que quedara constancia de que me estaban haciendo una promesa. Esta vez
    les dije bien claro, para que quedara constancia también, que quería
    estar en los Estados Unidos seis meses, que iría a exponer mi obra por
    allá, pero que después regresaría para seguir con mi trabajo.

    Me metieron en un carro con cristales oscuros y me dejaron frente a la
    casa.

    Mi mamá cuando me vio le dijo horrores. Empezó gritándome: ‘Ay, mijo,
    ¿ya te liberaron estos hijos de puta?'”.

    Además de esos 10 meses subirle la parada a El Sexto como artistas, ¿qué
    más puedes contar?

    “Ha sido una experiencia llena de colores porque pese a todo hice muchos
    amigos allí. Gente que indiscutiblemente tenía que conocer en mi vida.
    En esta ocasión lo vi todo con más claridad. Aunque a veces sentía que
    estaba perdiendo mucho tiempo de vida y me sentía desolado porque quería
    estar cerca de mi familia.

    Pero tenía que aceptar que estaba en una universidad de la vida, en la
    que a lo mejor te toca pasar por una asignatura que no es la que más te
    gusta pero que para superar ese grado tienes que aprobarla.

    Estuve todo el tiempo pendiente a porqué yo estaba ahí y qué era lo que
    me estaba aportando ese lugar. Sacando lo mejor sin mellar mi carácter
    de jodedor. Me di cuenta que muchas personas piensan que los disidentes
    son personas tristes y yo no tengo nada que ver con eso.

    Yo soy una persona feliz. Primero porque soy libre, contento de hacer lo
    que quiero hacer. Nunca he sido de los que llega a la casa a ver la
    novela que me gusta y a hablar mierda del jefe que tengo que mirar al
    día siguiente.

    Claro yo tengo un sueño, que es que cambie el futuro de mi país, pero
    mientras tanto estoy haciendo lo que quiero.”

    ¿En estos meses te has permitido soñar como artista?

    “Esto que empezó en cero, aquí en el barrio tomando alcohol o haciendo
    cualquier cosa, permitió que mi obra brincara kilómetros y kilómetros,
    llegando a Holanda, a los Estados Unidos, a Noruega, pues entonces yo
    quiero más. Y mi fórmula es sencilla para que lleguen grandes cosas hay
    que sacrificar otras grandes cosas. Si para esto fue para lo que nací,
    entonces quiero darme completo. Y aprovecho cada oportunidad.

    ¿La huelga de hambre? Es una obra de arte, El despertar. Los dibujos, la
    gente que conocía. Estuve rodeado de arte y asumí la experiencia desde
    el conocimiento.

    Miro para atrás y realmente no sé cómo fue que esto empezó en mi vida,
    pero lo que si sé es que siempre he estado preparado.

    Como en Holanda cuando nadie esperaba que me encadenara frente al museo
    de La Haya, medio desnudo, a una temperatura cercana a cero grados,
    durante dos horas, en un festival de performance al que había sido
    invitado. Y no me dejaron entrar porque estaba sin camisa. Y me dije,
    pero si yo vivo en un país donde ni siquiera puedo hacer mi obra, si no
    la puedo hacer allá adentro la hago aquí afuera. Eso es bobería. Y cogí
    mis 24 metros de cadena, me amarré a un extremo, al otro puse Cuba y
    detrás un cartel que decía It’s Now!. A mi me gusta mucho el performance
    porque es un reto.”

    Cada vez que entrabas en huelga o salías a María Victoria le decían que
    tú estabas bien, que te mantenías con muy buen humor. ¿Cuánto hay de
    verdad en eso y cuánto de mentira?

    “Es duro, pero para mí es un proceso más psicológico porque quería más
    estar con mi familia y vencer en mi lucha, que comer. Ellos me abrían la
    puerta en forma de chantaje y me preguntaban si ya me había arrepentido.
    Y mi respuesta siempre era la misma: ‘Yo se lo que estoy haciendo,
    déjame seguir aquí’.

    Al principio no permití atención médica, después la tuve que recibir.
    Ayer tuve fiebre de 38 y medio porque tengo el cuerpo un poco débil y me
    calló el catarro.”

    Hace un repaso del día de su detención. Se burla de su propia
    ingenuidad. Grita: “¡Me chivateó el taxista!” y empieza a contar los
    hechos al detalle:

    “No estoy seguro, ¿eh? Y no quiero hacer falsas acusaciones. No obstante
    en todo momento yo lo defendí diciendo que él era un taxista que yo
    había contratado para trasladar los puercos de un lugar a otro. Pero el
    punto es que el taxista es una persona que ha trabajado conmigo en otras
    ocasiones y que en algún momento me sirvió para transportar al Martí con
    la cabeza reventada y no había ocurrido nada. Pero después pasó algo
    raro. Hubo alguien que fue a recoger el Martí a nombre mío a casa de
    Alexandra, la madre de mi hija.

    Después pasó el 10 de diciembre y él era uno de los que estaba
    acuartelado, vigilando.

    En ese momento no quise saber si era policía o no, y quizás en algún
    momento delante de él comenté que quería hacer este performance.

    Ese día estoy en San Agustín, pinto los puercos, llamo al taxi y me dice
    que a eso de las dos pasaría a buscarme. Y en vez de irnos por la
    avenida 51 para llegar al Parque Central más rápido, se desvía al Vedado
    hasta 21 y Paseo, llega a su casa y me dice que tiene que entrar al baño
    porque tiene una urgencia. Se demora muchísimo en el baño. Cuando
    salimos baja por todo 21, dobla por O, coge 23 a salir a Malecón y allí,
    tres patrullas esperando.

    Lo arrimaron, le pidieron la licencia y le dijeron que estaba circulado.
    Y de ahí directo para Infanta y Manglar. En el camino, es donde te llamo
    a ti.

    Cuando llego a la unidad es cuando me quitan el teléfono y todo lo demás.

    Me dio tiempo a esconder el iPad debajo de la alfombra del carro de él.
    Y no sé si él devolvió el iPpad para que pensaran que no tenía nada que
    ver con lo que me pasó o intentó entrar y lo bloqueó o sencillamente él
    no tenía que ver con el hecho. En el iPad era donde estaban las únicas
    pruebas de lo que sucedería porque estaba el proceso de la pieza.

    No puedo asegurar que fuera de la policía tampoco porque aquí a
    cualquiera lo pueden chantajear. Él mismo, su mujer trabaja en la aduana
    y quizás ese fue su punto débil.”

    Además de un viaje programado durante seis meses a los Estados Unidos
    donde expondrá los dibujos de la cárcel, Danilo Maldonado tiene otros
    planes.

    “Creo que debemos buscar los nombres de prisioneros políticos que no son
    tan visibles y seguir luchando hasta que salga el último. Si por mi fue
    posible que varias personas se juntaran, tenemos que lograr lo mismo
    para ellos.

    Por ejemplo, Ernesto Borges lleva 17 años preso y lleva años esperando
    la condicional y ni siquiera eso ha recibido.

    Una de las cosas que aprendí es que si no te conocen simplemente te
    pasan por arriba. Se aprovechan de que aquí no haya internet, de que los
    medios de prensa son de ellos. Se aprovechan de que la gente no sabe
    nada mientras que hay gente en las cárceles injustamente. Hay que
    visibilizarlos. Y si yo estoy fuera me parece justo que esa sea mi nueva
    meta, ¿no?”

    Source: «El Sexto como artista y Danilo Maldonado como persona no van a
    echar para atrás nunca» | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1445413885_17615.html

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