Hunger strike in Cuba
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    Fariñas y el poder que quiere deshacerse del opositor

    Fariñas y el poder que quiere deshacerse del opositor

    El opositor cubano Guillermo ‘Coco’ Fariñas lleva 20 días de huelga de
    hambre para exigirle al gobierno de Raúl Castro un tratamiento de
    respeto para los disidentes cubanos.
    ANDRÉS REYNALDO

    Pongo punto final a esta columna el jueves 11 de agosto, cuando
    Guillermo “Coco” Fariñas cumple 20 días de huelga de hambre y sed en Cuba.

    Esta vez, Fariñas pide a Raúl Castro, principalmente, que deje de
    ordenar a la policía y a las turbas progubernamentales el empleo de la
    violencia contra los opositores, así como el cese del hostigamiento a
    los cuentapropistas que no están conectados a la Seguridad del Estado.

    Fariñas ha protagonizado 25 huelgas de hambre. Días después de la
    muerte, muchos cadáveres todavía lucen mejor de lo que él lucía al
    concluir su última huelga en el 2010. Fueron cuatro meses, dos semanas y
    un día. Ese mismo año murió, al cabo de 80 días de huelga de hambre, el
    preso político Orlando Zapata Tamayo.

    Todavía recuerdo a Silvio Rodríguez decir en una conferencia de prensa
    en Puerto Rico que Zapata Tamayo había muerto por defender la causa del
    anexionismo. Tal como lo oye. El episodio permite medir en la descarada
    perversidad de la marioneta la maldad del titiritero. Si estos son los
    poetas…

    La huelga de hambre apela a la moral del otro. Así, Gandhi consiguió
    abolir, ante las mismas cortes británicas, el orden colonial. Su
    Majestad La Reina prefirió perder la joya de la Corona antes que empañar
    su ley y corromper su razón. Eso es civilización. Al final, fue la India
    la que mató a Gandhi.

    En las democracias, el poder negocia, debate, cede ante una huelga de
    hambre aunque tenga más de espectáculo político que de necesidad
    pública. La excepción fue la primera ministra británica Margaret
    Thatcher en 1981. Bobby Sands y otros nueve miembros del Ejército
    Republicano Irlandés (Provisional) murieron en reclamo de unas
    condiciones de prisión que parecerían un exorbitante y hasta inmerecido
    lujo a cualquier prisionero político cubano.

    Thatcher cayó en las encuestas pero no torció la moral civil.

    “El señor Sands es un terrorista convicto”, dijo. “Ha tomado la decisión
    de quitarse la vida. Una elección que su organización no permite a sus
    víctimas”.

    Eso, también, es civilización.

    ¿Qué hacer, sin embargo, cuando el poder está en las manos del
    terrorista? ¿Cuando toda negociación acusa la ilegitimidad de ese poder?
    ¿Cuando ese poder ve la huelga de hambre como una ocasión para
    deshacerse del opositor?

    Miles de presos políticos cubanos han perdido su salud a lo largo de 57
    años en huelgas de hambre para demandar condiciones que habían sido
    sagradas en la isla desde la colonia española. A la hora de conceder, la
    dictadura se ha preocupado menos por observar los derechos humanos que
    por evitarse problemas logísticos y de imagen exterior. En unas semanas,
    perfeccionados algunos controles, separados los presos en huelga y
    calmadas las pocas protestas internacionales, el infierno recobra su
    purgativa temperatura, caso de que no empeore.

    Una huelga de hambre contra los Castro implica tanto riesgo como una
    acción armada. Si no más. Sólo la solidaridad internacional puede
    sostener la débil raya entre la vida y la muerte del huelguista. Fariñas
    ya ha entrado en un período de agudo peligro. Hoy por hoy, su huelga ha
    conseguido estremecer el status quo del pretendido deshielo. Quieran o
    no, la administración del presidente Barack Obama, la Unión Europea, el
    Vaticano y, en particular, la Iglesia de la isla, han tenido que
    presentarse como testigos de una latente tragedia.

    Raúl ya debe haber sacado sus cuentas. ¿El precio a pagar por un Fariñas
    mártir compensa el reto de que viva en perenne oposición? Cualquiera que
    sea el desenlace, algo queda muy claro. Vivo o muerto, nunca podrán
    convertir a Fariñas en un cadáver político.

    Source: Fariñas y el poder que quiere deshacerse del opositor | en Cuba
    Hoy – www.encubahoy.com/ultimas-noticias/article95144152.html

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