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    Internet o mi vida – La huelga de hambre de Guillermo Fariñas en 2006

    Internet o mi vida: La huelga de hambre de Guillermo Fariñas en 2006
    agosto 27, 2016
    Rolando Cartaya

    Siete meses sin ingerir alimentos afectaron severamente el organismo del
    activista cubano, All final, no tuvo internet en su casa, pero el
    gobierno de Cuba quedó en evidencia como violador del moderno derecho
    humano a acceder a la Red de Redes.
    “Desde niño, cuando aprendí a cantar el himno de Bayamo, interioricé que
    ‘morir por la Patria es vivir’”.

    Así concluía Guillermo Fariñas una carta abierta a Fidel Castro que me
    leyó por vía telefónica para Radio Martí a fines de enero de 2006, en la
    que se declaraba en huelga de hambre en defensa de su derecho y el de
    todos los cubanos a conectarse directamente desde sus casas a la Internet.

    Ese último verso del Himno Nacional de Cuba se convirtió en su divisa,
    en su método de lucha para influir en el destino de su país. Si la
    oposición cubana, pequeña y dividida, era aplastada por el régimen de
    Castro e ignorada (propaganda mediante) por tirios y troyanos en el
    mundo, el drama de un ser humano dejándose morir lentamente para llamar
    la atención sobre una injusticia eventualmente llamaría la atención
    sobre dicha injusticia.

    No era nada nuevo, pero sí efectivo, como lo demostraron, entre otros,
    las mujeres que reclamaban el derecho al sufragio en Gran Bretaña a
    principios del siglo XX, y Mahatma Gandhi a lo largo de su lucha contra
    la dominación británica de la India.

    Eso sí, el éxito de una huelga de hambre como forma de protesta política
    demanda del huelguista una convicción firme (que Fariñas en 2006 ya
    tenía: “morir por la Patria es vivir”), y una voluntad de acero. Esto
    último solo podía demostrarse con el paso del tiempo y la resistencia
    del ayunante.

    El sicólogo y ex cadete villaclareño ya había hecho otras huelgas
    similares desde su ruptura con el castrismo, a raíz de represalias que
    sufrió por denunciar un caso de corrupción en el sector de la salud. Sin
    embargo, la primera de estas protestas a costa de su integridad física
    en tener una resonancia internacional fue la que llevó a cabo durante
    siete meses, entre febrero y agosto del 2006, para exigir el derecho de
    todos los cubanos a acceder a la Internet.

    Un derecho nuevo

    Este era un derecho relativamente nuevo en el mundo, que en las
    democracias se asumía como un corolario natural ?dictado por el
    desarrollo tecnológico? del derecho “a investigar y recibir
    informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de
    fronteras, por cualquier medio de expresión” que consagra el artículo 19
    de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

    En junio de 2011 un informe a la Asamblea General de la ONU del Relator
    Especial sobre la promoción y protección de la libertad de e opinión y
    expresión, Frank La Rue, consideró el acceso a Internet como un derecho
    humano, y su bloqueo, filtración y/o criminalización como una violación
    del derecho establecido en el artículo 19.

    A principios del 2006, cuando Fariñas inició su huelga, Cuba se
    encontraba aún bajo la cerrazón totalitaria fidelista. Si bien todavía
    el acceso a la Internet en la isla es difícil y costoso, entonces era
    mucho más restringido: no había un cable de fibra óptica tendido desde
    Venezuela, no zonas de wi-fi; una elevadísima tarifa de entre 6 y 10
    pesos convertibles la hora, escasas salas públicas de navegación, una
    bajísima velocidad de conexión y una vigilancia generalizada de los
    contenidos. La mayoría de los pocos cubanos que tenían con qué pagarla
    se limitaban a usar casi frenéticamente el correo electrónico para
    comunicarse con el exterior.

    Esa mínima posibilidad era aprovechada por pequeñas agencias cubanas de
    prensa independiente como la que dirigía en Santa Clara Fariñas,
    Cubanacán Press (hoy Revista Nacán). Enviaban así al exterior noticias
    censuradas, breves crónicas y reportajes de la vida cotidiana en la
    isla, y denuncias de violaciones de derechos humanos. Sobre estos
    “usuarios”, sin embargo, la vigilancia era más estricta y personalizada.

    A fines de enero de ese año Cubanacán Press intentó reportar a través
    del e-mail que porristas del gobierno recién habían golpeado a tres
    activistas del Movimiento Femenino “Marta Abreu” en la provincia, Tania
    Nicolás Bernardo, Noelia Pedraza y Bárbara Jiménez. Cada vez que
    escribían un correo electrónico de su lista de destinatarios el sistema
    lo rechazaba.

    Basándose en el mencionado artículo 19 y en el 27, que consagra el
    derecho de todo individuo a participar en el progreso científico y en
    los beneficios que de él resulten, Fariñas redactó su carta a Castro. No
    olvidó mencionar que en una de esas noticias que apenas se difunden en
    la isla se había enterado de que un funcionario cubano había asegurado
    meses antes, ante la Cumbre sobre el Libre Acceso a la Información de la
    ONU, que “todos los cubanos tienen libre acceso a Internet”.

    El 31 de enero comenzó su ayuno, que se prolongó hasta el 31 de agosto
    de ese año.

    Más allá de una conexión en su casa

    Durante esos siete meses, en los que sobrevivió gracias a alimentación
    parenteral (intravenosa) que le administraban en el hospital de Santa
    Clara, su organismo se vio afectado por secuelas de la desnutrición como
    neuritis, convulsiones, problemas renales, abdomen hinchado, cardiopatía
    y migrañas, así como infecciones oportunistas. El 20 de agosto debido a
    su gravedad, había sido trasladado a una unidad de terapia intensiva.

    Tras consultar con médicos que pronosticaron que podría morir en
    cuestión de días, compañeros de la oposición le convencieron para que
    abandonara la huelga, la que ya era tema frecuente de despachos
    noticiosos y artículos en la prensa internacional.

    Si bien su demanda inicial de obtener acceso directo y total a Internet
    desde su casa nunca fue satisfecha ?rechazó una oferta de acceso
    parcial? su protesta sí consiguió un objetivo más importante: denunciar
    las restricciones impuestas al acceso a Internet por el gobierno de Cuba.

    En diciembre de 2006 en la XV edición de los Premios Reporteros Sin
    Fronteras (RSF)-Fundación de Francia, la organización internacional
    defensora de la libertad de prensa galardonó a Fariñas en la categoría
    de “ciberdisidente”.

    En un comunicado, RSF explicó los motivos de su huelga y precisó que
    “las autoridades cubanas tuvieron que hospitalizarle a la fuerza y
    hacerle transfusiones para poner término a su acción, que estaba
    encontrando eco en los medios de comunicación internacionales”.

    Tras resaltar el compromiso del huelguista con los derechos humanos y la
    prensa independiente, la entidad destacó que al final de su protesta
    Guillermo Fariñas se había convertido “en una de las voces más
    escuchadas entre los periodistas de la oposición cubana”.

    Una que se volvería a hacer escuchar, alto y claro, cuatro años más
    tarde, cuando Fariñas volvió a poner su propia vida en la línea de fuego
    para exponer otras injusticias del castrismo en su segunda época.

    Source: Internet o mi vida: La huelga de hambre de Guillermo Fariñas en
    2006 –
    www.martinoticias.com/a/internet-o-mi-vida-la-huelga-de-hambre-de-guillermo-farinas-en-2006/128582.html

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