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    Refugiados y ayunos en Uruguay

    Refugiados y ayunos en Uruguay
    La nación sudamericana parece no tener suerte con los que acoge
    Jueves, octubre 13, 2016 | Miguel Saludes

    MIAMI, Estados Unidos.- Uruguay parece no tener suerte con aquellos a
    quien da refugio. Al menos es lo que reflejan diferentes experiencias,
    ocurridas en distintos tiempos y bajo diversas circunstancias.

    Una de ellas ocurrió en 1999, cuando la república oriental acogió un
    grupo de cubanos estancados en la base naval de Guantánamo, quienes no
    recibían el visto bueno por la parte norteamericana para entrar como
    refugiados a Estados Unidos. Montevideo les abrió las puertas y a poco
    comenzaron los problemas.

    A pesar del reconocimiento que los isleños dieron del trato recibido en
    tierras uruguayas, sus demandas para recibir la visa estadounidense no
    dejaron de hacerse sentir. Estas fueron acompañadas de un ayuno
    colectivo y de una encadenada masiva a la verja de la embajada del país
    norteño en el país sudamericano.

    Según testimonio de una conocida uruguaya, el espectáculo resultó harto
    grotesco para una sociedad que había visto como los refugiados recibían
    la ayuda imprescindible para su inserción, que muchos nacionales no
    percibían teniendo necesidad. Pero al final se impuso el deseo de los
    emigrantes en su objetivo aparente de reunificación familiar y la
    sensación de que no existen otras tierras de libertades más allá de los
    límites de Miami.

    La historia se repitió al cabo de los años con familias sirias
    asentadas en Uruguay, una de las pocas naciones que ha aceptado dar
    espacio a quienes huyen de los infortunios de la guerra y la muerte en
    el Medio Oriente. Las protestas en esta ocasión se producen por
    cuestiones culturales, religiosas o lingüística. Las quejas proliferaron
    pero sin llegar a la privación alimenticia.

    El último episodio se ha producido con otro grupo de protegidos. Se
    trata de la huelga de hambre protagonizada por Abu Wa´el Dhiab, uno de
    los seis exprisioneros de Guantánamo que llegaron a Uruguay por un acto
    humanitario del entonces gobierno de José Mujica (el exmandatario dice
    que en realidad el gesto fue para obtener como reciprocidad de la parte
    norteamericana la compra de un cargamento de naranjas). Abu no fue el
    único problema del grupo. En el 2015 cinco de ellos montaron una
    acampada frente a la sede norteamericana pidiendo que la parte uruguaya
    diera más asistencia a sus necesidades. Hubo otros problemas: matrimonio
    con nacionales siguiendo el rito islámico dejando a un lado el
    casamiento civil exigido por las leyes del país, acusaciones de
    violencia doméstica, juicios por ese motivo, etc. El colmo lo puso el
    propio Dhiab al expresar en las redes sus simpatías por Al Qaeda. Este
    es el ambiente que precedió la huelga de hambre del exprisionero
    islamista que Estados Unidos mantenía en la base naval en territorio
    cubano (nuevamente Guantánamo en el foco del problema).

    La demanda de Dhiab se fundamentaba en el reintegro a cualquier
    territorio musulmán, preferentemente Turquía, para reunirse con sus
    familiares residentes en ese país. La pregunta que se desprende es si el
    huelguista había pedido que sus parientes cercanos fueran reubicados en
    tierras sudamericanas. La respuesta del gobierno de Tabaré Vázquez
    despeja la interrogante: Uruguay no puede hacer milagros para que países
    del entorno árabe abrieran las puertas a uno de los suyos a quien ellos
    (Qatar, Turquía o Líbano) niegan la entrada o los otros decidan correr
    el destino del expatriado en tierras remotas.

    Tras casi un mes de privarse de alimentación sólida, el huelguista
    decidió ir por más sumando la ausencia de líquidos a su dieta. Imposible
    que pudiera durar mucho. Ya lo había prescrito el ducho Panagulis en Un
    Hombre, la obra que escribiera Oriana Falacci sobre el célebre luchador
    antidictatorial griego. Apenas once días pudo aguantar el ayuno extremo.
    Las autoridades sanitarias uruguayas procedieron a darle ayuda médica en
    ese momento para dejarle nuevamente en libertad de reiniciar el auto
    castigo. Hasta la fecha, Abu Wa´el Dhiab parece haber desistido en su
    propósito de atraer la atención sobre su caso siguiendo el camino de
    Mahatma Gandhi, de quien ha hecho su modelo.

    Olvidaba Abu que el líder indio vivió una coyuntura diferente. Sus
    ayunos duraron cuando más 24 días y los últimos más bien fueron hechos
    contra sus propios seguidores para que estos cesaran las luchas
    fratricidas entre ellos. Como le adoraban, terminaban cediendo. No fue
    el caso de los diez irlandeses que pretendieron presionar por hambre a
    la Dama de Hierro. Sus vidas se fueron apagando ante la mirada impasible
    de las autoridades inglesas. Y es que si Gandhi hubiera coincidido en
    estos tiempos tal vez su táctica de hambrunas auto infligidas hubieran
    servido de poco. No fueron vacías las reflexiones de Mandela en su libro
    autobiográfico sobre la inconveniencia de estas huelgas para lograr
    objetivos, sobre todo cuando estos son poco realizables, están fuera de
    las manos de quienes tuvieran la buena voluntad para resolverlos o
    simplemente quedan a merced de los que no tiene interés alguno en que se
    solucionen.

    Otro aspecto a destacar es la poca credibilidad que estos constantes y
    prolongados ayunos dejan en el sabor de los que pudieran sensibilizarse
    ante el hecho. En especial desde que las noticias trajeron el caso de la
    india Irom Sharmila, quien resolvió finalizar una extensa huelga de
    hambre que duró la friolera de casi dieseis años y que según la
    activista iniciara para exigir que las fuerzas militares de su país
    cesaran una pretendida acción brutal continuada o la vigencia de una ley
    que suspende muchas protecciones a los derechos humanos en zonas en
    conflictos en la nación india. Un listón muy difícil de igualar y que
    tal vez fue tenido en cuenta por Abu para suspender una lucha contra la
    ingesta de comida y agua que casi le llevó a reunirse con sus ancestros
    y no con los parientes con los que reclama reunirse.

    Source: Refugiados y ayunos en Uruguay | Cubanet –
    www.cubanet.org/colaboradores/refugiados-y-ayunos-en-uruguay/

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